De como nació la idea de la donación de órganos en el accidente de los Andes.
En "El hombre que vivió demasiado" publicado en La Nación Revista el domingo 8 de octubre de 2006 dice Nando Parrado, uno de los sobrevivientes del accidente aéreo de los Andes en 1972:
"Entendíamos la magnitud del tabú que acabábamos de romper, pero el destino nos había obligado a elegir entre ese horror y el horror de una muerte segura. Lo que nosotros hicimos allá arriba, a 6 mil metros de altura, fue muy de avanzada. Fuimos tan perfectos como sociedad. Como grupo logramos hacer allí lo que hoy, treinta años después, el mundo hace. Cuánta gente hoy firma documentos diciendo Si yo muero, dono mis órganos. Yo firmé. Cuánta gente dona sus órganos para que pueda vivir un pariente, una hija, una madre, un hermano. Se saca un riñón, le dona una córnea, le dona un pulmón. Nosotros hicimos un pacto: Si yo muero, por favor utilízame para que alguien pueda vivir, por lo menos acá. Las únicas reglas que nos regían eran las que nos imponían las montañas, nadie más. Y las montañas no te quieren ahí. Si te quedas lo suficiente, te matan."
Más adelante en un comentario dice el Sr. Mario Mactas (periodista muy bueno en el juego de palabras) en La lección de los Andes:
"Al romper estremecedoramente el tabú y comer parte de los que no habían vivido, fueron hacia la única fuente de proteínas –sin ellas, la muerte–, y anticiparon la idea de la donación de órganos: alguien muere para que otro viva. Fernando y sus compañeros –todos muy amigos hasta hoy–- fijaron un modelo que en nuestros días siguen grupos, países, sociedades que superan la adversidad y el error y avanzan hacia un mundo en el que la vida sea mejor."
Bueno, no se que piensan Uds., yo voy a decir lo mío:
Parrado lo que Ud. dice acerca del tabú, la perfección de la sociedad y las ideas de avanzada surgidas en el accidente y repetidas por Mactas en su comentario no me parecen creíbles. Por una situación extrema, por la exigencia del instinto de supervivencia, fueron compelidos a comer la carne de personas muertas en el accidente, sus propios familiares y amigos. Pretender hacer un análisis restropectivo acerca de ello, de las cualidades culturales y físicas de los protagonistas etc., etc. es un intento de idealizarlo llevándolo a la condición de heroísmo.
Más vale el recato, el silencio y la humildad en homenaje a las víctimas desaparecidas y que les permitieron vivir.
Los ideas de avanzada en cuanto a la donaciónes de órganos, o como expresa el Sr. Mactas que anticiparon la la donación de órganos, no se gestaron en este accidente. No nos consta que los heridos, antes de fallecer, ofrecieron su cuerpo como alimento. No fué un acto de generosidad y solidaridad. El acto mismo, de canibalismo, si hablamos de tabú, no fue característico de una donación o transplante. Tampoco el pacto al que Ud. hace alusión: "si yo muero, por favor utilizarme para que alguien pueda vivir, por lo menos acá" , fue original. La donación de órganos se viene gestionando por lo menos desde los primeros transplantes de órganos en el siglo pasado durante en la década del 30, afianzados con éxito en los 50, en nuestro país con la valiosa producción científica del Instituto de Investigaciones Médicas a cargo del Dr. Alfredo Lanari.
En el año 1967 cuando el Dr. Cristian Barnard, en Sudáfrica, solicitó la donación del corazón para un paciente cardiópata al padre de la víctima de un accidente, que presentaba signos que anunciaban su muerte, le respondió:"si ya no existe esperanza para mi hija, intente salvar a ese hombre".
El reportaje tiene un cierto tufillo a autobombo. Ya lo dice Mactas: "Parrado, uno de los hombres extraordinarios del siglo XX ..." (sic).
Sobrevivientes del accidente aéreo en la Cordillera de los Andes (1972)









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