A Propósito de Panamá, Los Propóleos en La Argentina (VI)
TRISTE FINAL DE UNA HISTORIA NEGRA
Días pasados, exactamente siete años después de producido el hecho, el Juez Néstor Jarazo sobreseyó
definitivamente a Mabel Aparicio(dueña del recordado Laboratorio Huilen) y a Emilio Castro (Director
Técnico del mismo Laboratorio) en la causa en que ambos estaban imputados por el supuesto delito de
homicidio. Como todos lo sabemos, en agosto de 1992 se produjeron veintitrés muertes, decenas de
intoxicaciones en consumidores de jarabes con Propóleos de la marca Huilen. Años después, quedó
establecido por la Justicia argentina que el elemento que causó las muertes y las intoxicaciones no era el
Propóleos sino el dietilenglicol (un alcohol utilizado en la industria). Hoy, siete años después, con este fallo,
queda prácticamente cerrada la causa, sin que se establezca quien fue el que adultero al producto, quien es el
responsable de las muertes, etc. una sensación de vacío total. Pero bien vale recordar aquel año de 1992 y
todo el contexto que rodeo a este luctuoso hecho. Por varias semanas todos los diarios del País ocupaban sus
tapas para hablar del "asesino" Propóleos. Las revistas nacionales mostraban las caras de dolor de los
familiares de los muertos. La televisión y las radios hablaban mal a toda hora de nuestro querido Propóleos.
La abeja era la asesina. Los apicultores las malas personas de la sociedad. Los dedos de una mano me
sobraban para contabilizar los que realmente dimos la cara, pues muchisimos se "borraron" aunque años más
tarde volvieron como los heroicos sufridos a seguir obteniendo ganancias del noble producto. Los poquisimos
que salimos por entonces en defensa del Propóleos y la abeja, éramos aplastados por la prensa, burlados por
la calle, en resumen éramos humillados. El furor y la soberbia exacerbada hasta el hartazgo por los
"supuestos logros" económicos y sociales del entonces y actual gobierno nacional, hacían parecer por ese año
1992 como que todo lo que decían ellos era "palabra de Dios". Así fue tomada, como palabra santa, la
expresada por el entonces Ministro de Salud de este mismo Gobierno..."el Propóleos es un derivado de la
miel que no sirve para nada"... entre risas (a pesar de los muertos) en un almuerzo en el programa televisivo
de Mirta Legrand. Nadie nos escuchaba, pues estos funcionarios, por esas épocas, eran dioses que
enarbolaban la ética, la honestidad, eran los conductores de lo que ellos mismos afirmaban, "un país que
nosotros lo convertimos en uno del primer mundo". También es importante destacar que nosotros no fuimos
los únicos en sufrir las consecuencias de tanta soberbia desenfrenada. Hay que recordar también el tema del
vino sanjuanino (con perdidas varias veces millonarias para los viñateros de San Juan), el problema de una
marca de mayonesa, quesos, etc., etc. Todos estos lamentables hechos, trajeron aparejados la creación del
ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y tecnología Medica) que se encargaría de
todos los controles de productos. Más tarde, el 4 de agosto de 1995 se legalizó el Propóleos como alimento
(suplemento dietario) para consumo humano. Meses después un Juez dictaminó que no fue el Propóleos el
causante de las muertes sino un agregado al producto final, el dietilenglicol. Los años han pasado. El tiempo,
el mejor Juez de todos, nos muestra esta realidad incontestable. Un final triste para todas las personas de buen
fe de esta historia. Nadie sabe quien mató. Nadie sabe quien intoxicó. Nadie sabe quien adulteró. Y también
¿Quien es el culpable de tanto daño moral y económico a Mabel Aparicio y toda su gente?, ¿Cuantas familias
quedaron destruidas con el recuerdo simplemente de una foto por sus seres queridos muertos?, ¿Quién se hará
responsable de tanto daño hecho a la apicultura argentina?, etc. , etc. Por más que se comprobó que el
propóleos no tuvo nada que ver, queda un sabor amargo.
TODO QUEDÓ EN LA NADA. ALGO MUY COMUN EN LOS PAISES DEL PRIMER MUNDO COMO
EL NUESTRO. El Propóleos quedó a salvo, según lo dictamino ya la Justicia. Pero no vi grandes titulares
hablando de las bondades del Propóleos como si los había hace siete años para hablar mal. Por la TV poco y
nada se habló de este fallo. Las radios también mostraron su silencio. Los que se burlaban y reían de la abeja
y de nosotros, no los encuentro por ningún lado. No sé donde están. ¿Y donde está la soberbia de los
gobernantes-dioses de entonces... "ahora cuesta abajo en su rodada..." como dice el tango de Gardel?. Todos
sabemos muy bien quienes son. "...Yo los conozco son ocho los monos: Pocho, Toto, Moncho..." diría León
Gieco. Humberto Yanucci –Vicepresidente de SADA
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Sociedad Argentina de Apicultores
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