El abordaje multifamiliar en Terapia Intensiva (Una forma de humanizar la medicina)
Dr. Claudio Goldini
Ex Jefe de Terapia Intensiva.
Coordinador de Áreas Críticas.
Secretario del Comité de Emergencias.
Coordinador del Grupo de Trabajo de Neurotrauma.
Hospital General de Agudos Juan A. Fernández, Buenos Aires, Argentina.
Profesor Adjunto, Facultad de Medicina, Universidad del Salvador.
Miembro Fundador y Ex Presidente Sociedad Argentina de Medicina y Cirugía del Trauma.
Premio Dr. Carlos Reussi al mejor trabajo sobre Humanización del Acto Médico, Abril de 1994. El Consultor de Salud
Cinco de noviembre de 1986 (cuatro meses después). En el pasillo, frente a las puertas de entrada de Terapia Intensiva e Intermedia del Hospital Fernández.
Son las 12.30, estamos reunidos. Se sientan dos familiares más. Al reconocerlos me levanto y entro en la sala. Su pariente había muerto. Llamo al médico de planta, le pido que los haga pasar y les comunique el fallecimiento. Vuelvo al grupo. Desde adentro llegan los llantos de los familiares. Los otros familiares reunidos siguen hablando de un internado. Se escuchan ruidos de puertas golpeándose. Pasa el camillero con una camilla vacía. El parlante del pasillo nos interrumpe llamando al plomero. La luz amaga apagarse varias veces. Los familiares continúan hablándonos. Un amigo de un enfermo se pone nervioso. "Este ambiente me pone muy mal...". Se escuchan los timbres de la puerta de entrada. Pasa el camillero con un paciente en la camilla. Dos familias están en el grupo por pacientes internados por politraumatismo, uno de ellos traumatizado de cráneo irrecuperable, el otro parapléjico y con un hemoneumotórax por herida de bala. Somos 3 miembros del equipo y yo, el jefe. Un soldado conscripto que está en el grupo se levanta y se va. Pasa una mujer anciana, se detiene a mirarnos y sigue su camino. Un familiar habla de la experiencia en Terapia Intensiva con su madre. "La saqué tres días antes para que muriera en casa...". Se escucha una alarma de respirador. Nuevamente nos interrumpe el parlante del techo, casi no podemos oír las voces. "Soy un culpable perdido, soy viejo, me hubieran matado a mí antes que a ella le pase esto...". "Dos preguntas por paciente son muchas para el médico...". "Imposible, injusto...". Uno de los familiares está rezando en voz baja Pasa nuevamente el camillero haciendo ruido. El coordinador está hablando. Se escucha desde la calle un silbido prolongado. Pasan caminando varios médicos y estudiantes. Pasa la mucama con el carro térmico de la comida, tenemos que correr las sillas para darle lugar. Está finalizando la reunión. Estoy angustiado...
En julio de 1986 habíamos comenzado las "Reuniones Multifamiliares en Terapia Intensiva".
16-3-87. La señora cuenta sobre el intento de suicidio de su hermano internado. El relato se repite para enterar a Luis que recién llega. El señor se quiso matar disparándose un balazo en la cabeza. Dio algunos avisos, el sábado anterior se disfrazó de Nerón. Hacía algún tiempo que estaba deprimido. Uno de los familiares se levanta y se va. Juan les pregunta si pueden llorar. Ellos dicen que sí, que sienten mucha rabia por este intento de matarse, también sienten pena. Una hermana de él esta con su hija. Está llorando. Su marido murió de cáncer hace siete años. Habla el marido de la mujer de 45 años operada cuatro veces, eventración, luego peritonitis. Ahora está eviscerada "entera". Tuvo la "mala idea" de traerla de San Juan a cirugía del Fernández. "Allí en San Juan están los caciques, no aquí. "Acá están los jóvenes que aprenden". "Es como un conejo". "Se la trató como a una demente, el Jefe la vio solamente una vez y me dijo que si no estaba satisfecho me la llevara al Francés". "Ahora está aquí, en Terapia Intermedia". Se siente impotente porque no puede hacer nada, tiene "fístolas". "Hay que hacerle defensas, yo no puedo hacer nada". "Comenzarán a fallarle los órganos y vendrá la muerte". Junto a el está una mujer que lo acompaña y que lo conoció porque tenía internada a su madre en cirugía. Lo instó a "moverse", incluso ella se movió. La señora es de La Pampa. Cuando la vio en Terapia Intermedia se dio cuenta que estaba mal y le dijo a él que llamara a sus hijos para que vengan. Ella piensa que fue mala atención en cirugía. "Esto fue una negligencia". El cuenta que su mujer ya daba mal olor.
"Pasaban las enfermeras y cerraban la puerta porque el olor le hacía mal a otros pacientes". Llora. "Viajé a San Juan para traerle los remedios que habían quedado sobre la mesa de luz". "En la guardia al principio no la quisieron recibir, la pasaron al Penna, estuvo 4 días y después le conseguimos la cama en el Fernández". Le explico detalladamente por qué razón su esposa está internada. El me dice que aquí los médicos de experiencia no ven a los pacientes. La madre de su conocida ahora está bien. Ingresó en Terapia Intensiva por una infección urinaria grave en el postoperatorio de una cirugía. Ella comenta: "Algunos médicos se ponen nerviosos. Tiene que esperar señora! y le dijo al residente: “Pero no te dije que tenías que ponerle la sonda y llamar al nefrólogo?, espere afuera señora!". "Pero doctor, quién se hace cargo?.” “Hay que esperar los análisis señora!". "Gritó, vino el jefe y me dijo que me tenía que ir de la sala. Una residente me consoló". "Eran todas confusiones, apareció un abceso, la ecografía se suspendió, el electrocardiograma no se hizo, no habían dejado la orden, la pedí y me fui yo misma al consultorio de cardiología para que se lo hagan. Eso sí el cirujano me dijo que mañana arreglaba todo". "El jefe no me quiso recibir, me dijo que con el no tenía nada que hablar!! ". "Uno de los médicos me dijo que si podía comer se podía ir a la casa". "Ahora está aquí". Otro familiar interviene y dice que está alarmado por lo que está escuchando, la señora que lo acompaña dice que está aterrada. A su marido lo operaron esta mañana y lo pasaron a Terapia Intensiva. La médica de cirugía lo veía todos los días. Era un tumor, ahora tiene un solo pulmón. "Los médicos han sido muy correctos con nosotros. Lo que ustedes me dicen me da miedo, siempre tuve confianza en el Fernández". "Me apena mucho lo que estoy escuchando, la falencia a nivel humano". "Uno deposita la vida y se nos debe respetar como seres humanos en este momento de terror". Interviene Luis y habla sobre el cáncer del enfermo recién operado. Otro familiar dice: "esperamos un milagro, uno no sabe a que atenerse con lo que le dicen". Luis les habla del deseo de todos, de que los pacientes salgan de este trance. Intervengo yo contando sobre los informes médicos, sobre la incertidumbre del pronóstico. "Tiene fuerza para vivir, nos dijo una doctora". "No siento rabia contra el servicio, sino contra la vida y por lo que sufrimos nosotros". "El sentimiento nos une a todos". Otro familiar intercede: "Uno escucha los avances de la medicina y de repente no nos pueden decir que va a pasar dentro de 15 días". "Los médicos son instrumentos de Dios". Luis dice que los médicos no podemos manejar la Muerte, la medicina no es infalible. Estamos aquí todos juntos para aliviarnos y tener esperanzas. Los familiares agradecen por la reunión y están más aliviados. Son las 13.45.
La primera crónica es casi un relato de una vivencia mía ante la muerte y el sufrimiento. La descripción de una situación cotidiana y la "coreografía" de estas reuniones, que hasta hace poco tiempo realizábamos en el pasillo entre las dos salas, convocando a los familiares y juntando nosotros mismos las sillas y sillones de donde podíamos.
En la segunda se refleja las vivencias de los familiares en el hospital, las tensiones institucionales, el maltrato, la iatrogenia, los temores, la pena, la gravedad de los pacientes, la angustia. También el agradecimiento, los sentimientos que los unen, las intervenciones de los profesionales que participan, y el alivio que les produjo la reunión.
La idea de las "Reuniones Multifamiares en Terapia Intensiva" nace de una encuesta realizada en el servicio en 1978 sobre la forma en que asistíamos a los familiares.
Los resultados demostraron que se brindaba el informe sobre el estado del paciente dentro de la hora del ingreso sólo en el 40%.
El 54% de los médicos desconocía la composición del grupo familiar.
En el 41% de las historias clínicas no constaban los antecedentes familiares.
En cuanto a los datos proporcionados por los familiares a los encuestadores sólo coincidían en el 17% con los obtenidos por los médicos.
Nos propusimos entonces, tomar la iniciativa de afrontar algo que es difícil para los médicos y más para los intensivistas: la relación con la familia.
El tratamiento de la familia, parte de la enfermedad del paciente internado
Se organizó la Reunión Multifamiliar partiendo de la hipótesis según la cual se supone que la interacción entre un grupo multidisciplinario y los familiares de los pacientes internados cumplirían con el objetivo de acompañarlos en la grave crisis por la que atraviesan, permitiendo la catarsis, informando, ayudando a elaborar el comienzo del duelo, instándolos a buscar ayuda, preparando a los niños para poder entrar a la sala, ampliando las redes sociales, efectuando prevención primaria, secundaria y terciaria y entrenando a los familiares para ayudar a los pacientes durante las visitas.
Recién en 1986 se dio la posibilidad de comenzar con esta actividad. Paralelamente, en el Servicio, se dieron cambios de importancia: en 1988, la Secretaría de Salud Pública de la Municipalidad aprobó un Plan Piloto diseñado por nosotros, con el fin de aliviar el estrés de los médicos, mediante el cual se anulaba la guardia de 24 horas, cambiándola por turnos de 6 horas diurnos activos y turnos de 13 horas nocturnos activos y pasivos.
De esta manera conseguimos también que el servicio estuviera asistido por médicos de planta hasta las 19 horas.
En 1991, mediante un acuerdo con la Universidad del Salvador y la Federación Internacional de Musicoterapia comenzamos con un plan de investigación sobre Musicoterapia en el Paciente en Coma en el cual la participación de la familia es uno de los pilares.
Llevamos ya casi siete años de esta actividad. Desde el año pasado los familiares cuentan con una sala de estar, con sillones y una cocina adyacente. La reuniones se realizan en ese lugar. En las reuniones participan médicos, psicólogos, psiquiatras, asistentes sociales, psicólogos sociales, enfermeras. Se realizan todos los días al mediodía.
Nuestro servicio asiste anualmente a casi 600 pacientes. Es, probablemente, uno de los de mayor complejidad del país.
Un 20% de los enfermos son politraumatizados graves, el resto de la patología es grave y compleja: postoperatorios de cirugía mayor y neurocirugía, infecciones graves, SIDA, etc.
La mortalidad es del 30% y el porcentaje ocupacional del 98%.
Tiene Residencia propia en la especialidad y 40 residentes de otros hospitales y especialidades rotan anualmente.
Tuve el honor de ser Co-coordinador del Workshop de Aspectos Psicosociales en Terapia Intensiva que se llevó a cabo durante el VI Congreso Mundial de Terapia Intensiva realizado en España, el año pasado (1993). Pude comprobar que en esta actividad con la familia y el paciente nuestro servicio es pionero.
La enfermedad provoca una situación de crisis en la que están involucrados el paciente, su familia y el equipo de salud. Incorporar técnicas para asistir interdisciplinariamente a cada uno de estos componentes nos permite interactuar, crecer profesionalmente y cumplir con el objetivo de humanizar el acto médico. Lo demás puede ser quizás, simplemente declamatorio.









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