La Metamorfosis de la Muerte
Phillippe Aries ha mostrado en L'homme devant la mort que es (im)posible escribir la historia de las milenarias relaciones del hombre de Occidente con la muerte. El valioso libro tiene, sin embargo, una limitación importante. Nada dice de la visión de la muerte en el mundo latinoamericano. Ignora, por ejemplo, que uno de los capítulos de dicha historia debería estar escrito con las figuraciones poéticas de la muerte en Nuestra América. Hemos elegido las relecturas de las obras de Amado Nervo, Rubén Darío, Vicente Huidobro y Nicanor Parra porque ellas nos permiten, además de iniciar la fascinante reconstrucción de un mapa latinoamericano de las ficcionalizaciones de la muerte, reinventar, más de dos décadas después de la celebración hecha por Yurkievich, la "conexión causal" entre modernismo y vanguardia borrada por el mito mismo de la tradición de la ruptura. Ahora, que nuestra perspectiva es ya secular, se hace aún más transparente que la vanguardia "libró sus ofensivas tratando de borrar todo legado, (renegando) radicalmente del pasado inmediato, sin vislumbrar, como en tantas revoluciones, que todos sus propósitos, que todos sus logros habían germinado poco antes"(Yurkievich 1976:7).
Así comienza su artículo LA METAMORFOSIS DE LA MUERTE EN LA POESÍA DE DARÍO, HUIDOBRO Y PARRA
Gilberto Triviños, excelente revisión acerca de La Muerte en autores latinoamericanos en los cuales incluye también a Amado Nervo (No todo es basura en Internet)
Me permití copiar dos poesías:
La Muerte! Yo la he visto. No es demacrada y mustia
ni ase corva guadaña, ni tiene faz de angustia.
Es semejante a Diana, casta y virgen como ella;
en su rostro hay la gracia de la núbil doncella
y lleva una guirnalda de rosas siderales.
En su siniestra tiene verdes palmas triunfales,
y en su diestra una copa con agua de olvido.
A sus pies, como un perro, yace un amor dormido
Rubén Darío
Y aquel fantasma negro, que miraba temblando
yo antes, blandamente se fue transfigurando...
En la pálida faz del espectro, indecisa
como un albor naciente, brotaba una sonrisa;
brotaba una sonrisa tan cordial, de tal suerte
hospitalaria, que me pareció la Muerte
más madre que las madres; su boca, ayer horrible,
más que todas las bocas de hembras apetecible;
sus brazos, más seguros que todos los regazos...
¡Y acabé por echarme, como un niño, en sus brazos!
Tanatófila, Amado Nervo
Dos visiones La Muerte como Diana; La Muerte como la Madre de las Madres.
Y el Alma se va del Hoyo (Metáfora de la Muerte)
Acrílico sobre Tela, 1m x 1m
Claudio Goldini









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