Escondiendo la evidencia de los efectos adversos de los medicamentos
En un artículo de la sección Perspectivas del New England Journal of Medicine llamado Dangerous Deception - Hiding the Evidence of Adverse Drug Effects (noviembre 23, 2006, Número 21), el Dr. Jerry Avorn se refiere al ocultamiento por parte de las empresas farmacéuticas sobre los efectos adversos de las drogas que están a la venta para el público.
Dice Avorn que el 30 de septiembre se transformó en el día de la infamia de la seguridad de las drogas. En ese día en el 2004, Merck anunció que el rofecoxib (Vioxx) presentaba el riesgo de asociarse al infarto agudo de miocardio y al accidente cerebro vascular, retirándolo del mercado luego de 5 años de venta y de uso por más de 20 millones de pacientes.
El 30 de septiembre de este año (2006) un artículo en la página principal del New York Times comunicó que la Administración de Alimentos y Drogas de USA (FDA por sus siglas en inglés) había prevenido que la droga antifibrinolítica aprotinin (Trasylol), ampliamente usada para reducir el sangrado perioperativo en pacientes sometidos a cirugía cardíaca podría causar insuficiencia renal, insuficiencia cardíaca congestiva, accidente cerebro vascular y muerte.
Sigue Avorn citando que ya desde que se aprobó la utilización del Trasylol en 1993, estudios epidemíológicos reportaron sus efectos adversos postoperatorios recomendando además que había alternativas más seguras y baratas.
Sin embargo la FDA luego de reunir un comité de expertos que revisó la evidencia concluyó que no era necesario nuevas advertencias acerca del Trasylol.
El artículo de New York Times, reveló que su fabricante, Bayer, había contratado una organización privada que investigó los efectos de la droga en un estudio observacional acerca de las complicaciones postoperatorias de los pacientes a los cuales se le administraba, obteniendo las mismas conclusiones que el trabajo mencionado anteriormente. Esta investigación que fue concluída antes de la reunión de la FDA no le fue suministrada y tampoco reconocida por Bayer como terminada antes de la misma.
Un producto es utilizado porque su efectividad contra un placebo es probada, sin embargo su seguridad no es investigada adecuadamente.
Más adelante Avorn dice que, a pesar de los 220 mil millones de dólares que gastamos en drogas cada año, aparentemente, no podemos encontrar los recursos para obtener soporte público para estudiar los efectos adversos, aún cuando los resultados podrían ser de gran importancia clínica y ahorrar millones de dólares.
En el caso de Merck con el Vioxx, también encargó a investigadores privados estudiar la asociación con el infarto de miocardio mientras el medicamento estaba en el mercado. Uno de los estudios confirmó la asociación, sin embargo no fue hecho público hasta que se retiró del mercado.
El 30 de septiembre de 1982 en Chicago 6 personas fallecieron luego de tomar acetaminophe (Tylenol) lo cual fue atribuído a una contaminación con cianuro. Este hecho revolucionó el interés público.
Cómo se podría lograr la atención en problemas menos sensacionalistas? Un buen comienzo, según el autor, sería comprometerse a nivel nacional en apoyar estudios sobre los efectos adversos de las drogas y hacerlos públicos y discutirlos en una reunión anual, la que para despertar interés podría realizarse el 30 de setiembre.









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