3 de Diciembre Día del Médico: en homenaje al Dr. Carlos J. Finlay
El 3 de diciembre se celebra el día internacional del Médico. La elección de esta fecha fue propuesta por la Confederación Panamericana de Dallas, Texas, en 1953. El día se tomó en cuenta ya que conmemoraba el nacimiento del Dr. Carlos J. Finlay (1853-1915), médico cubano que descubrió el agente transmisor de la fiebre amarilla.
La elección de la fecha es emblemática porque el descubrimiento sentó las bases de una línea de investigación importantísima: se demostró la intervención causal de un virus y la transmisión de éste por la picadura de un insecto, el mosquito Aedes aegypti. 
Epidemiólogo y microbiólogo cubano. Nació en la ciudad de Puerto Príncipe (actual Camagüey), Cuba, el 3 de diciembre de 1833, y falleció en la ciudad de La Habana, el 19 de agosto de 1915. En una conferencia internacional celebrada en Washington, EE.UU., en febrero de 1881, Finlay señaló que todas las evidencias indicaban que la fiebre amarilla sólo podía ser trasmitida por un "agente intermediario". En agosto del mismo año, en conferencia pronunciada en la Academia de Ciencias de La Habana, identificó a dicho agente como el mosquito hoy conocido como Aëdes aegypti.
Este trabajo fue publicado en los Anales de dicha institución ese mismo año. Posteriormente, se dedicó a comprobar su teoría mediante la realización de experimentos; pero no logró que ningún investigador independiente repitiera sus trabajos. También indicó, desde los años ochenta, que la enfermedad podía ser controlada mediante la eliminación de las larvas de mosquito en los depósitos de agua.
En el año 1900 explicó a una comisión estadounidense, presidida por el cirujano Walter Reed (.), los detalles de su teoría y le entregó los resultados de sus experimentos, así como los huevos del mosquito identificado por él. La teoría de Finlay fue comprobada oficialmente en 1900 por experimentos preliminares realizados (con mosquitos adultos, procedentes de los huevos suministrados por Finlay) por Jesse Lazear, uno de los miembros de dicha comisión, quien falleció como resultado de las inoculaciones experimentales, y -en 1901- por una serie de detallados experimentos, dirigidos por Reed. La comprobación de que el mosquito en cuestión era el único trasmisor de la fiebre amarilla en Cuba se produjo mediante la virtual eliminación de la enfermedad en La Habana, gracias a una campaña, basada en las recomendaciones de Finlay y dirigida por el médico estadounidense William Gorgas, llevada a cabo 1901. La enfermedad fue definitivamente eliminada en La Habana en 1905 y, en Cuba, en 1909, en campañas dirigidas por el propio Finlay.
Finlay fue Secretario de Correspondencia de la academia habanera durante 14 años y sus trabajos sobre la trasmisión de la fiebre amarilla eran internacionalmente conocidos. Fue propuesto para el premio Nobel por dos ganadores del mismo, Ronald Ross (de Inglaterra) y Auguste Laverán (de Francia); pero en esa época el premio sólo se adjudicaba a científicos europeos. Recibió, no obstante, importantes distinciones otorgadas por instituciones de Gran Bretaña y Francia.
(.) Falsamente se atribuyó el descubrimiento al Dr. Walter Reed, existen documentos como el que sigue que reafirman la autoría de Finlay
ACUERDO DEL X CONGRESO INTERNACIONAL DE HISTORIA DE LA MEDICINA
El X Congreso Internacional de Historia de la Medicina celebrado en al mes de septiembre de 1935, en la ciudad de Madrid, España bajo la presidencia del profesor doctor Gregorio Marañón y actuando de Secretario el doctor Francisco Oliver, conoció de una moción presentada por la delegación oficial de la República de Cuba, que integraban los profesores doctores Sergio García Marruz y Rafael Menocal, que dice así:
Primero: Que Finlay dio con noble desinterés a la comisión americana, por el contrario de lo que sucede generalmente, todo su rico manantial de observación científica y, sobre todo, le dio el pensamiento directo de sus trabajos, no pudiendo presentir, al promover en torno suyo una nueva gloria, que ésta se utilizaría un día en eclipse de la propia.
Segundo: Que el 4 de febrero de 1901 comenzaron los trabajos de saneamiento de la isla de Cuba, conforme a los principios establecidos por Finlay y con su más constante colaboración, llegando por este camino a obtenerse en menos de un año el más resonante resultado sanitario de que se tienen noticias.
Tercero: Que el Mayor Gorgas dio forma eficiente a esta brillante campaña higienista de la que fue celoso y muy notable director y que luego con la experiencia acumulada y creyendo -con criterio tomista- en la doctrina de Finlay, quien había dado tan amplia prueba, pasó a Panamá, logrando el saneamiento de la zona del Canal con el aumento de actividades, impuesto por las características del nuevo medio, cuya gestión se considera como su obra princeps por su peculiar trascendencia en el orden político y económico, pero la cual no se hubiera podido intentar sin Finlay.
Cuarto: Que la memorable comisión sanitaria militar norteamericana, digna del mayor encomio que no osaríamos regatearle, fue esencialmente una comisión verificadora de otras experiencias fracasadas y, en último término, de la doctrina de Finlay.
Quinto: Que Finlay fue el primero en establecer científicamente el principio de la transmisibilidad de las enfermedades infecciosas del hombre atacado al hombre sano no inmune por insectos chupadores intermediarios, el 14 de agosto de 1881.
Sexto: Que también fue el primero en formular los principios sanitarios capaces de librar del "vómito negro" a los países y de preservarlos en el futuro de esta mortífera pestilencia.
Séptimo: Que la construcción del Canal de Panamá, obra atrevida y gigantesca del inteligente esfuerzo humano, sólo fue posible después de comprobados y establecidos esos principios, bajo la meritísima y loable organización de Gorgas, que allí como en Cuba aplicara en gran escala el genial descubrimiento de Finlay, viabilizado en la práctica por la comisión americana.
Esta proposición de la delegación de la República de Cuba fue aprobada por unanimidad en una sesión plenaria convocada con carácter extraordinario, que votó la siguiente conclusión:
"Respecto a la proposición de los delegados de Cuba, fue aceptada por todos los otros delegados de las repúblicas americanas, así como por el Congreso que aplaudió el papel primordial de Finlay en el descubrimiento de la transmisión de la fiebre amarilla".
Madrid, septiembre de 1935.









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