Revocan el Premio de novela La Nación 2006
Se demostró que usaba partes de "Nada", de la española Carmen Laforet.
Mientras los bolivianos hacen las cosas en serio, se toman la vida en serio, los argentinos se permiten todo tipo de inautenticidades", explicaba en diciembre Sergio Di Nucci, por entonces flamante ganador del certamen de novela La Nación-Sudamericana, en una entrevista con el diario boliviano La Prensa. Su novela Bolivia Construcciones, elegida por un jurado compuesto por los escritores Carlos Fuentes, Tomás Eloy Martínez, Griselda Gambaro, Luis Chitarroi y Hugo Beccacece, era elogiada por la crítica y se convertía en uno de los libros más vendidos en la Argentina.
Ayer, algo más de dos meses después, y con cerca de diez mil volúmenes vendidos, se supo que el jurado revocó el fallo del certamen tras constatar similitudes entre Bolivia Construcciones y Nada, la obra con la que la española Carmen Laforet (1921-2004) ganó el I Premio Nadal de Novela en 1944. Las similitudes las señaló Agustín Viola, a través de un correo electrónico que llegó a Sudamericana. El joven, de 19 años, había leído la novela de Laforet poco antes de Bolivia Construcciones. Tras escuchar el punto de vista del autor, Sudamericana y La Nación decidieron convocar al jurado, que revocó el premio y lo declaró desierto. "Recién los reunimos esta semana a los que estaban acá y los pusimos en contacto con Carlos Fuentes, en México", le contó a Clarín Pablo Avelluto, editor de Sudamericana. Tanto Bolivia Construcciones como Nada cuentan historias de adolescentes que llegan a grandes ciudades desconocidas. Sin embargo, para el jurado hay más. "Los fragmentos de Nada, incluidos con mínimos retoques, no significan una reescritura. La novela avanza, las situaciones siguen porque Carmen Laforet las aporta. La ética de un escritor, su honestidad intelectual, consiste en adjudicar a quien corresponda lo que no es fruto de su propio trabajo", declararon en un comunicado que ayer reprodujo La Nación.
Di Nucci por su parte explicó que no intentó perjudicar a Laforet, y se defendió aludiendo a la reescritura como un principio constructivo de la novela. "Con sólo introducir una única modificación un mismo texto cuenta otra historia".
La Nación ya fue víctima de un plagiador. En su certamen de cuento de 1997 se descubrió que el ganador, Daniel Omar Azetti, había copiado "El espejo que huye", del italiano Giovanni Papini. Desde Sudamericana, aseguran que nadie recuerda nada parecido. "Es una situación rara. Desde ya que no lo vamos a reimprimir, pero no podemos sacar el libro de circulación sin autorización del autor, que no está en Buenos Aires. Las bases del premio establecen que si se declara desierto, el monto se acumule para el certamen siguiente", le dijo a Clarín Pablo Avelluto.
Cuando recibió el premio, Di Nucci había anunciado que donaría los 60 mil dólares a la Asociación Deportiva Altiplano, una donación que, según Avelluto, les gustaría que se mantuviera. Al recibir la distinción, Di Nucci había dicho: "Hay fines y hay medios en toda historia. El fin era esta donación, el medio es sólo una novela".
Sergio Di Nucci
Fuente Clarín
Dice Agustín Viola
He leído con gusto las primeras ciento cincuenta páginas de Bolivia Construcciones (Premio La Nación-Sudamericana de Novela 2006/2007) para advertir (con sorpresa) extrañas similitudes con Nada, novela escrita por Carmen Laforet en 1944, galardonada en aquel momento con el Premio Eugenio Nadal.
En el capítulo 71, Bruno Morales narra una golpiza que recibe Sylvia de parte de Mariano, paliza de la que el protagonista es testigo en la casa de Estefi. La sucesión de conflictos y situaciones que prosiguen a esta escena me han hecho recordar aquella casi olvidada novela de Laforet. En Nada, Juan y Gloria, tíos de Andrea y padres de un hijo, protagonizan una historia similar. Él, un pintor de lienzos convencido de sus talentos pese a que los demás piensen lo contrario, es un hombre agresivo que descarga su ira en Gloria, una muchacha que lo quiere y mantiene con aquello que consigue jugando a las cartas en casa de su hermana.
Lo que le sucede a unos le sucede a otros y las escenas se repiten con una fidelidad impecable. Aquella en la que Juan (Mariano) retrata a Gloria (Sylvia) desnuda, la partida de ella por la noche a lo de su hermana, la búsqueda desesperada de él por las calles y finalmente el encuentro con la verdad: “Ya es hora que sepas que Gloria te mantiene” o, cambiando lo que debe ser cambiado, “Ya es hora que sepas que Sylvia te mantiene”.
Algunos libros están prologados con la siguiente cláusula: “Todos los personajes y situaciones narrados en esta novela son fruto de la imaginación, y cualquier parecido con la realidad (o con otra novela) es pura coincidencia”. En este sentido, Bolivia… parece haber llegado más lejos. No sólo coinciden en esta novela los personajes y las situaciones, sino también la construcción de las oraciones y los recursos a los que se apela para relatar lo que sucede.
Aquí abajo transcribo dos breves fragmentos que ejemplifican lo anterior:
“De pronto se abrió la puerta de una patada de Juan, y Gloria salió despedida, medio desnuda y chillando. Juan la alcanzó y aunque ella trataba de arañarle y morderle, la cogió debajo del brazo y la arrastró hacia el cuarto de baño. (…) Juan metió a Gloria en la bañera y, sin quitarle las ropas, soltó la ducha helada sobre ella. (…) De pronto soltó a Gloria –cuando ella ya no se resistía- (…) Yo estaba en un rincón del oscuro pasillo.”
(Laforet, Carmen, 1994, Nada, Madrid, Ediciones Destinolibros, página 129)
De pronto se abrió la puerta de una patada de Mariano, y Silvya salió despedida, medio desnuda y chillando. (…) Mariano la alcanzó, y aunque ella trataba de arañarle y morderlo, la agarró debajo del brazo, la llevó al pasillo, y de ahí a ese baño que estaba separado. (…) Mariano metió a Silvya debajo de la ducha, y sin quitarle la ropa que le quedaba, soltó la lluvia helada sobre ella. (…) De pronto soltó a Silvya – cuando ella ya no se resistía –.”
(Morales, Bruno, 2006, Bolivia Construcciones, Buenos Aires, Sudamericana., páginas 168 y 169)
Sutiles coincidencias como éstas se repiten a lo largo de cuarenta páginas, hecho que invita a reflexionar hasta dónde llega la casualidad y en qué punto se atraviesa la delgada línea que nos conduce al plagio.
Lo invito de esta forma a que me ayude a esclarecer la cuestión.
Atentamente,
Agustín Viola
DNI. 33.284.046









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