Argentina: La Patagonia al mejor postor
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Sánchez se detiene luego en el magnate estadounidense Douglas Tompkins, quien posee otras 900.000 hectáreas, 630.000 hectáreas de las cuales están en la Patagonia chilena.
Tompkins, segundo propietario privado en Chile, creó el Parque
Nacional Pumalín en ese país y el de Monte León en el sur de Argentina.
"Si se agotan los bosques, el agua, los suelos, la economía
entrará en crisis", advierte Tompkins al escritor. "Por alguna razón
estoy a la vanguardia, pero sé que en 20 años todos van a hablar de
esto, con los recursos naturales sobreexplotados el sistema colapsa, y yo prefiero donar un parque nacional antes que comprar un jet".
Con un estilo más demagógico vive allí también el británico Joseph Lewis, dueño de la sexta fortuna de Gran Bretaña y con 14.000 hectáreas en la austral provincia de Chubut.
Lewis levantó un orfanato que parece un palacio muy cerca del
Lago Escondido, un espejo de agua al que para llegar hay que pedir
permiso en su estancia.
Otro de los propietarios famosos es Ted Turner,
el empresario estadounidense que fundó la cadena internacional de
televisión CNN. Encantado con la Patagonia, compró en 1996 la estancia
La Primavera, en Neuquén, de 10.000 hectáreas, al hijo de un argentino
que, a su vez, se la había adquirido a un británico..
El vendedor, Felipe Lariviere, le dijo a Sánchez una frase con la que arranca el libro: "La Patagonia es argentina sólo por casualidad".
También le contó que el nuevo vecino, además de donar ambulancias y
ayudar a la comunidad local, es un fervoroso defensor de la naturaleza,
sobre todo en sus campos.
Sólo a fines de los años 90, a raíz del fuerte interés
demostrado por los extranjeros, que valorizó la tierra patagónica,
algunos argentinos comenzaron a incursionar en ese territorio. Los más
conocidos son el conductor y empresario de televisión Marcelo Tinelli y el basquetbolista Manuel Ginóbili, estrella de la liga estadounidense NBA.
Pero la mayoría de los nuevos grandes propietarios son extranjeros.
"No creo que exista en el mundo un lugar más bello", dice
Turner desde su estancia, que fue parte de un Parque Nacional. La ley
permite su compra y venta por parte de particulares. Desde entonces,
adquirió otras estancias en Neuquén y en Tierra del Fuego. En total
posee 45.000 hectáreas en la región.
La historia de la fascinación con la Patagonia se repite. "Todo lo que escasea en el mundo lo puede ofrecer la Patagonia", asegura a Sánchez el belga Huber Grosse,
que eligió 11.000 hectáreas en la provincia de Río Negro, donde
funciona un refugio de polo y golf para turistas con altísimo poder
adquisitivo.
"La Patagonia se colonizó con ganado, no con gente. Nadie se
interesó en ser titular de la tierra y el Estado no sabe regular",
sostuvo Grosse, convencido de que esta región hay que "preservarla
mediante el turismo sustentable".
Y los casos siguen. Está el estadounidense Ward Lay, hijo del fundador de Frito-Lay,
que le compró a los Benetton 80.000 hectáreas en Rancho Alicurá, entre
las provincias de Neuquén y de Río Negro, para erigir allí un coto para
la caza y la pesca con mosca. "En la Patagonia uno puede sentirse dueño
de un pedazo del mundo para uno solo", comenta.
Algo parecido describe el francés Florent Pagny o su compatriota Michel Biquard,
dueño del exclusivo hotel Los Notros, en Santa Cruz, único con vista al
glaciar Perito Moreno, cerca de la localidad de El Calafate, refugio de
descanso del presidente de Argentina, Néstor Kirchner, y su esposa, la senadora Cristina Fernández.
Para Sánchez, El Calafate es paradójicamente uno de los sitios que ilustra mejor su idea de que muchos funcionarios argentinos están haciendo su negocio con la venta de tierras fiscales, al punto de transformar pequeños municipios en verdaderas inmobiliarias que ofrecen tierras al mejor postor. (Por Marcela Valente-IPS/2007)
Fuente Glocalia.com
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