Música y el Tercer Reich: de Bayreuth a Terezin

Lothar Heinemann, «Alemania, la Tierra de la Música» 1938, Berlín, Staatliche Museen zu Berlin, Kunstbibliothek
BARCELONA, ESPAÑA. El 27 de febrero de 2007 próximo, se abrirá al público, Música y el Tercer Reich: de Bayreuth a Terezin, en el salón de exposiciones de la Fundació Caixa Catalunya en el La Pedrera. La muestra, curada por Pascal Huynh (Cité de la Musique, París), reúne pinturas, dibujos y grabados, así como también grabaciones, películas, material gráfico y documental que revelan el papel dominante que la música desempeñó en el corazón de los conflictos ideológicos y estilísticos impulsados por el tercer Reich.
Durante los veinte años pasados, instituciones culturales de todo del mundo han estado trabajando para recuperar la música que fue prohibida y silenciada por el Tercer Reich, aquella que no encajaba en el criterio “música pura alemana", así como también para rendir homenaje a todos los compositores recomendables que cayeron víctimas del régimen nacional-socialista. La Fundació Caixa Catalunya ha contribuido a esta empresa en la recuperación y de la revisión de la memoria colectiva de nuestro tiempo presentando en Barcelona Música y el Tercer Reich: de Bayreuth a Terezin, una exposición que amplía, revisa y concluye la organizada en 2004 por el Cité de la Musique de París, bajo título “El Tercer Reich y la Música”.
El material en la exhibición demuestra el grado al cual llegó el régimen nazi para imponer un determinado ideal de la tradición germánica y de la creación musicales, mientras al mismo tiempo, silenció brutalmente la voz de la supuesta música degenerada (principalmente el jazz y la música de vanguardia), la que fue mirada como irrelevante para el espíritu nacional.
Llevando la exposición a Barcelona, en colaboración con el Cité de la Musique, la Fundació Caixa Catalunya amplió su contenido, agrandando las secciones con una mención especial a la música del exilio y a la de los los campos de concentración, con una sección destinada específicamente a la música del campo de concentración checo de Terezin (Theresienstadt), en Bohemia, un paradigma inequívoco de la capacidad creativa del ser humano bajo las más extremas y adversas condiciones.
Fuente: Artdaily.org (en inglés)









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