Setiembre de 1955. Otro cuento con Metegol incluído

Setiembre de 1955

 

En aquel tiempo, no me acuerdo bien, creo que nos enterábamos de lo que pasaba por la radio, la de la propaganda oficial, o por la radio Colonia que había que localizarla en el dial, primero se escuchaba la famosa musiquita y luego la voz disonante y gritona del locutor anunciando cosas tremendas, otra cosa que recuerdo patente era Sucesos Argentinos. Lo veía a dos cuadras de mi casa en el National Palace, cuando se daban 4 películas, la mayoría de cowboys y de indios, los vaqueros tenían siempre ojos celestes, los indios eran traicioneros y oscuros, pero valientes en las peleas. Otra cosa que daban eran series como la de Flash Gordon o la de Superman que siempre terminaba apretado por dos paredes, cagó decíamos, quedó como cinco ´e queso, pero ya sabíamos que en la próxima aparecía que se había escapado antes.

No se porqué esperaba los Sucesos Argentinos, aparecían unos granaderos a caballo, montado al estilo del Zorro, y debajo de los títulos el número del noticiero. Tenía una música muy pegadiza que todavía puedo tararear. El locutor hablaba casi a los gritos, siempre era propaganda oficial, pero era divertido. Me parece que alguna vez el locutor oficial fue Eduardo Rudy. Aparecía Perón, Evita, Espejo, las pendejas de la UES, el plan quinquenal, Perón Cumple, Evita Dignifica!, después ella fue la Jefa Espiritual de la Nación. En los discursos a veces la voz no seguía la imagen. Veíamos a Fangio, Froilán González, los campeonatos colegiales y partidos de fútbol en donde el locutor se despachaba con ironías con las hinchadas y los goles, parece mentira la cantidad de gente que iba, algunos con sombrero, y que se viera en blanco y negro, a veces medio como nublado, la cámara filmaba fijo y  los jugadores se veían chiquitos. En los últimos tiempos de Perón cuando salía en el noticiario algunos lo silbaban. Pensaba que eran valientes, yo no lo hubiera hecho, tampoco tenía mucha idea de lo que pasaba. Cuando terminaba Sucesos Argentinos sentía una especie de placer porque venía la película, creo que antes había un intervalo y me daba vuelta para ver el público y descubrir a los que habían silbado. Todo se manejaba con rumores, a partir de la quema de las iglesias en junio la cosa no andaba bien. Por supuesto en la mayoría de la clase media?, la cosa era contra el gobierno peronista, parece que la cuestión económica era mala, claro siempre en contra de los  Estados Unidos, ahora me acuerdo de Eisenhower, para mi era como un héroe, no leía mucho los diarios, pero me abalanzaba a la segunda página del Clarín, Eisenhower siempre los estaba cagando a los rusos, ellos siempre se achicaban ante las palabras de “Ike” y daban marcha atrás. Ike vino a la Argentina, después que cayó Perón?. Ese día me fui caminando con unos amigos al Congreso para verlo, nos ubicamos en la esquina del Molino, había una multitud. Hay viene! Hay viene!, aparecieron primero las motocicletas y se oía el rumor de los gritos y los aplausos, pasó cagando en un coche descapotado, iba parado, sonriendo y levantando una mano, me acuerdo patente, con un traje claro y holgado de solapa ancha, de cara blanca y rosada, habrán sido 2 segundos, que imagen de triunfador!, era distinto a nosotros. Las personalidades norteamericanas siempre usan trajes ancho de hombros, con hombreras, les hacen la espalda ancha, es para disimular que son escaso de hombros y anchos de cintura y de culo, sino fijate en Clinton, vestido de traje es un Apolo, en pantalón corto y remera un gordo.

Los rumores de revolución aumentaban, en mi casa decían que ya no se podía más, Perón era un dictador que hasta pedía la muerte de los opositores. Duarte, el hermano de Eva, se suicidó o lo mataron cuando salieron a relucir negocios sucios. Indignó la quema de las iglesias. Cuando estalló la revolución se habló mucho de Córdoba y del general Lonardi y del otro que lo apoyaba, Aramburu. Se decía que los ejércitos venían para la Capital, pero lo que me dio más cagazo fue el negro Rojas que había levantado la marina y había puesto un barco en el Río de la Plata, cerca de Buenos Aires, fue cuando escuche que el alcance de los cañones era hasta Morón, y como el  negro amenazaba con tirar y yo estaba más o menos cerca del río, en San Juan y Pasco pensaba que le iba a pegar a mi casa. El negro tenía cara y físico de escurridizo, le decían hormiga negra, usaba anteojos negros y estaba siempre rodeado de uniformados con gorra blanca, asomado en un barco; ahora a la distancia lo veo parecido a Condorito. Lonardi tenía cara de viejo bueno o de boludo, me acuerdo que cuando Perón se rindió o renunció y se las tomó, nombró Capital Provisional a Córdoba, eso lo escuché por radio, carajo! pensé, que bolas las de este tipo, todavía no le conocía ni la cara. Luego me acuerdo patente cuando leyó el discurso ni vencedores ni vencidos, la gente estaba alegre en las calles, con banderitas y todo.

De Perón se decía que el cobarde había huído en una cañonera, que la guita ya la tenía afuera y que había cargado unas cuantas cosas en el barco. CAYÓ EL TIRANO, en letras grandes y negras decía un diario. Depués la cañonera sería parte de las bromas de todos los días hasta que vino lo del “avión negro” en el que Perón regresaba, mirá que viene el avión negro, decían.

Durante los días de la revolución no hubo clases, nos quedábamos en casa. Cuando volvimos al Colegio todos estaban eufóricos pero no me acuerdo que hubiera ambiente de revanchismo. Unas semanas después Aramburu (que facha de militar y hombre bien macho tenía) se le presentó a Lonardi para pedirle la renuncia a la Presidencia, el negro Rojas estaba bien agarrado a la vicepresidencia, algunos decían que quería que renunciara  porque Lonardi estaba enfermo y la asunción a la presidencia había sido un acto de mártir o de deber, otros decían que era que era medio débil en las decisiones de barrer con todo vestigio de la dictadura. Lo cierto es que después se fue a ver médicos a los Estados Unidos y al poco tiempo se murió no se si de cáncer. Lo enterraron como a un héroe y fue mucha gente. Buen hombre decían.

De Evita en nuestros ambientes casi no se hablaba, ya no estaba, su cuerpo embalsamado andaba por ahí, decían cosas groseras, hasta que se cogían su cadáver, cuántos habrán tenido una erección cuando se hablaba de esto, si hasta era un símbolo sexual. Para mi Evita había sido siempre un misterio, hace poco vi un noticiario de aquellos tiempos en donde salía Finochietto, el gran cirujano argentino, que estaba saludando a unas personas, el locutor decía que la había operado de su mal. Después, muchos años después se dijo que vino a operarla en secreto un gran cirujano de cáncer de Estados Unidos, que apareció en el quirófano cuando Evita ya estaba dormida y que después se fue y ella ni se enteró que la había operado.

Así fue pasando el tiempo, se hablaba de fusilamientos, yo seguía levantándome a las 10 para estudiar, colegio, lechería de Entre Ríos y San Juan, chocolate con churros, metegol, fútbol con pelota de goma en las calles que siempre se la afanaba el “autito” de la policía cuando lo llamaban los vecinos, creo que ya andaba por el mundo la Bridgitte Bardot.

Claudio Goldini


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2005-2007

 

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