L’Orfeo, de Claudio Monteverdi, se cumplen 400 años de su estreno.


Claudio Monteverdi

Entrevista a Horacio  Franco

Como resultado de un proyecto impulsado por la sociedad civil, la Orquesta Filarmónica de Jalisco presentará, por primera vez en México, la primera gran ópera de la historia.

Claudio Monteverdi decía que “la finalidad de toda la buena música es afectar el alma”. Nadie podrá poner en duda sus palabras, sobre todo si cuatro siglos después del estreno de L’Orfeo seguimos celebrando su genio en esta obra considerada la primera gran ópera de la historia.

Basada en un poema de Alessandro Striggio, L’Orfeo se estrenó el 24 de febrero de 1607 en el Teatro de la corte de Mantua. Con motivo de sus 400 años, los días 23 y 25 de febrero será escenificada en el Teatro Degollado por la Orquesta Filarmónica de Jalisco, dirigida por el flautista Horacio Franco.

En entrevista declara que Monteverdi es el Wagner o el Brahms del siglo XVII. “En ese siglo no hay nadie que se le pueda comparar, Henry Purcell, probablemente, pero en un ámbito diferente. Monteverdi explora y explota como nadie las innovaciones sonoras que se dieron en su época. No hay un compositor más sintético, talentoso y genial que él. Como Monteverdi no hay nadie”.

El compositor nacido en 1567 no inventó la ópera, pero sí sintetizó todo lo que había ocurrido antes, explica el flautista. “Algunos autores habían escritos otros dramas per musica –todavía no se les llamaba óperas–, pero Monteverdi es quien engloba los descubrimientos sonoros de su época en una creación mayor”.

La instrumentación es verdaderamente sui generis y el compositor “trabajaba con lo que tenía a la mano, y eso es muy importante para la ópera porque en las partituras que se conservan pone los instrumentos pero no la instrumentación. Eso, como recreador de la obra, te deja una gran libertad y un gran imaginario para poder experimentar como quieras. L’Orfeo es una experiencia muy importante en la vida de cualquier músico.”

Al mencionar el hecho de que sólo se llevarán a cabo dos funciones de L’Orfeo, Franco comenta que cuando la obra se estrenó asistió muy poca gente porque “fue en un salón del palacio del duque de Mantua. No se sabe escénicamente lo que hicieron, no se sabe si cantaron de memoria. Sólo se tienen referencias de que la obra tuvo gran impacto por lo que se volvió a representar en 1609”.

En México nunca se ha montado una ópera completa de Monteverdi, pero tampoco hemos visto una de Haendel, Vivaldi o Scarlatti. Bajo esta perspectiva, Franco considera que la presentación de L’Orfeo podría ser un incentivo para que se presenten más óperas barrocas.

En cuanto a su desempeño como director, advierte que para dirigir la música barroca no se requiere de las técnicas de los conductores de la música del siglo XIX. “La profesión de director se gesta en el siglo XVIII tardío y la técnica es un producto decimonónico. A mí me gusta más la imagen del director concertador en todos sus sentidos, de alguien que es un líder pero necesita de todos los demás. En este sentido los músicos son sus colegas no sus subordinados”.

Le molesta la imagen del director como un dictador, algo que se está perdiendo en nuestros días. “Los mejores directores que conozco en México son los que dejaron la dictadura. No tienes ningún poder si no tienes contigo a los músicos, que tienen el mismo poder que tú. Siempre he propugnado porque a los músicos de orquesta se les trate como verdaderos artistas, pero eso tiene que empezar por uno mismo como director y por ellos mismos”.

Fuera del centro

El proyecto de montar L’Orfeo fue impulsado por la asociación civil La lira de Orfeo, dirigida por Gamaliel Ruiz, dependiente de una tienda de discos en Guadalajara. Horacio Franco aceptó colaborar porque le pareció muy interesante que alguien que vende discos de música clásica tuviera la iniciativa para llevar a cabo una empresa de esta naturaleza.

Para el músico es importante que esta ópera se realice en Guadalajara, con músicos y cantantes de esa ciudad, así como de otros estados. “Soy partidario de no importar músicos nada más por importar. Si no queremos empezar una flotilla de taxis con gente que toque el continuo –especie de órgano antiguo–, vamos a empezar a utilizar lo que hay aquí”.

Horacio creía que los músicos de la Orquesta Filarmónica de Jalisco serían indolentes con la música barroca porque no suelen tocarla. Sin embargo, le sorprendió su desempeño. “Tuve tres ensayos con ellos y me di cuenta que son maravillosos y que, con tres o cuatro detalles que les dije, pudieron transformar el sonido de una orquesta del siglo XIX al de una orquesta barroca del XVII. No es autocebollazo, pero les supe infundir un poco la sonoridad maravillosa que puede tener esta música y el gusto por una música que no tiene nada que ver con las obras sinfónicas a las que están acostumbrados”.
México
Xavier  Quirarte
Fuente Milenio



Frontispiece of L'Orfeo, 1609 Venice edition

L´Orfeo Wikipedia  (En inglés)

 

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