Barseros, decimotercera entrega del Asesino Serial de Buenos Aires
Barseros es la decimotercera entrega del LAS CONFESIONES DEL ASESINO SERIAL DE BUENOS AIRES.
Las entregas completas pueden leerlas en el blog de las Confesiones
Barseros
Los médicos y los que no lo son y laburan en el hospital son “barseros” vas al bar primer piso, está lleno, vas a los bares de las esquinas está lleno, muchos fuman como sapos, después te vienen con la prevención, hijos de puta!, además de baseros son verseros, si habré visto tordos que se dan con todo, llegan al hospital en pedo, las minas se la pasan chusmeando. Cuándo carajo laburan! Los residentes cojen en las habitaciones, si la sabré yo, guachos de mierda!. Me acuerdo de un residente que cuando estaba de guardia venía la mujer a acompañarlo unas horas, de paso le acomodaba la habitación, el hijo de puta cogía en otra con una enfermera mientras la mujer estaba por ahí. Y aquel otro hijo de puta que estaba de guardia y se llevaba las minas que venían a consultar y se arrodillaba delante de ellas para que se dejaran coger?. Y el otro turro que se cogió a la enferma que estaba internada y le llevaba como diez años. La vieja tenían artritis. No le hacía asco a las deformaciones el muy hijo de puta. No te digo en traumato, entran minas para tirarles el fideo a los pacientes por 10 mangos. Así anda todo. Ni hablar de los “traviesos” que vienen a la guardia, los médicos se hacen los boludos, pero el otro día engancharon a uno que se estaba haciendo chupar la poronga por un travesti en un consultorio, a ese lo vi varias veces por la guardia, el hijo de puta hasta tiene bigotes, tetas con bigotes! Más fulero que la mierda. Pero los médicos no le hacen asco a nada. Me acuerdo el que se cogía a la enfermera en la mesa de la cocina. Un día trajeron a una puta para que le chupara la poronga a un practicante en la mesa de la cocina mientras los médicos de guardia miraban, al pelotudo ni se le paraba, la mina era vieja y flaca, con las tetas caidas, más flaca que la mierda, encima se te tiene que parar delante de todos. Había un camillero que cuando llevaba las pacientes jóvenes se arrimaba a un rincón y les tocaba las tetas y la concha, les decía callate hija de puta que sino te tiro al suelo. El otro se cogía a las recién muertas, en la morgue, cuando todavía estaban “calentitas”, hijo de puta, ni la muerte respetan.
No hablemos de los enfermeros putos, algunos le tiran el fideo a los pacientes. Gratis! “Merca”? hasta yo te consigo.
Estaba tomando un café, en la mesa de al lado hablaban los cirujas de la cabeza, el profe gordo, preguntaba que pasaba con Florencia que no estaba viniendo, también estaba la flaca pálida, que miraba la operación y que ahora miraba la profe gordo con ojos de comérselo. Decían que habia quedado medio depre después que se le rompió el aneurisma, que no estaba viniendo, por ahí se fue a visitar a los padres en Junín. Pensé: linda mina Florencia a lo mejor se queda a laburar en Junín. Qué lástima carajo y la puta que te parió!
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