Panamá, intoxicación con dietilenglicol, coincidencias con la de Argentina, 1992

REPORTAJE
  Tras las huellas de una intoxicación masiva
Lo más curioso es que en Panamá existían los controles que debieron evitar el envenenamiento

El Gobierno Nacional destinó seis millones de dólares para imdemnizar a las familias de 119 afectados por la intoxicación con dietilenglicol en el 2006, sin embargo estas cifras de víctimas, no alcanzan siquiera la mitad de los casos que se investigan en este caso.
Hace más de un mes que se realizaron las primeras exhumaciones que realiza el Ministerio Público a través del Instituto de Medicina Legal como parte de las investigaciones para confirmar la muerte de centenares de personas que se cree también fueron afectados por el tóxico dietilenglicol.
Mientras que el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social sostienen en sus estadísticas que hasta la fecha hay 51 fallecidos como consecuencia de la intoxicación masiva, los resultados obtenidos por el Instituto de Medicina Legal, luego de realizar las primeras once exhumaciones, hace un mes y una semana, indican un error en la cuenta hasta ahora.
La iniciativa de las exhumaciones partió de las sospechas de que existen más muertes por intoxicación que las incluidas dentro de las estadísticas mencionadas.

Estadisticas cambian
Mediante estudios químicos se comprobó la existencia del dietilenglicol (DEG) en dos casos de los 11 cuerpos exhumados, lo que incrementaría la cifra a 53. Otros dos casos dieron resultados negativos, pero esto, según los especialistas en química forense, no quiere decir que se descarte la idea de que hayan muerto debido a la intoxicación.

Antecedentes
La intoxicación por dietilenglicol se hizo pública en Panamá entre los meses de junio y octubre de 2006, luego del fallecimiento masivo (hasta ese entonces) de más de una veintena de personas que tuvieron contacto con medicamentos envenenados. Las víctimas compartían un síntoma que los llevó al desenlace fatal, que fue nombrado como Síndrome de Insuficiencia Renal Aguda inesperada (SIRA).
Al principio de la crisis se hacían conjeturas sobre el origen del síndrome, hasta llegar, mediante investigaciones. a develar la realidad: que se trataba de la contaminación de un lote de medicamentos, envasado en mayo de 2006 y del que hasta octubre de ese año fueron
repartidas 40 mil unidades,
aproximadamente.
Entre los medicamentos contaminados se encontraban jarabes como guayacolato, difenhidramina o jarabe antihistamínico-antitusivo, expectorante sin azúcar y otros de uso externo como calamina y pasta al agua.

¿Qué es dietilenglicol?
Se dice que los medicamentos fueron contaminados por dietilenglicol, pero ¿qué es realmente esa sustancia?
El dietilenglicol solo, no es tóxico, según explica Luis Ferrari —químico forense argentino—, sino que se vuelve tóxico cuando se transforma en el cuerpo. Cuando el dietilenglicol llega al hígado sufre una reacción química que deja como resultado que se convierta en otro compuesto ácido etoxihidroxi-acético (HEAA) que daña las células del hígado, riñones y el sistema nervioso. La dosis letal para seres humanos tiene un rango entre 0.014 a 0.170 mg dietilenglicol por kilogramo de peso.
Los principales proveedores de esta sustancia a nivel mundial son China, India y Pakistán y es utilizado en las industrias de plásticos y líquidos para refrigeración.

Otros ataques del DEG
No obstante, el caso de Panamá no es el primero en el mundo, en el que se registran muertes relacionadas con la intoxicación debido al dietilenglicol.
Le anteceden a este, alrededor de 10 casos similares registrados en lugares como Ciudad del Cabo en Sudá-frica, Sahara, Austria, España, Argentina, e India donde ocurrió dos veces.
El primer caso ocurrió en Estados Unidos, en 1938 en el que murieron 105 personas que habían consumido un elixir elaborado con dietilenglicol. A partir de este suceso se creó el Acta Federal de Comidas, Drogas y Cosméticos en el mismo año.
Otros casos importantes por causas parecidas se dieron en Bangladesh donde murieron 200 personas, en Haití donde hubo 89 muertes y el más reciente ocurrido en Panamá.
José Vicente Pachar, director del Instituto de Medicina Legal, dice que la sustancia, aunque puede causar daño a otros órganos, afecta principalmente al sistema nervioso. Las personas intoxicadas experimentaron síntomas como debilidad muscular, parálisis facial, visión borrosa y hasta delirios con alucinaciones. Pero sobre todo la insuficiencia renal aguda.
El efecto tóxico impide las funciones normales en los órganos del sistema nervioso, digestivo, y excretor, lo que provoca el caos, hasta llevarlo al desenlace fatal.

Un enemigo desconocido
A pesar de que no es primera vez que algo así ocurre en el mundo, Pachar comenta que es muy poco lo
que se sabe en cuanto al
dietilenglicol.
Sostiene que han sido casos muy raros, y los científicos no han tenido tiempo de investigarlo a fondo. En algunos de esos lugares, no había recursos, por ejemplo en Nigeria y Bangladesh.
Al menos en Panamá tenemos la oportunidad de poder investigar sobre el DEG, comenta.

Tres décadas
de investigación
En el estudio de dietilenglicol en seres humanos, la persona más experimentada ha sido Luis Ferrari, profesor universitario y químico forense con 29 años de experiencia y jefe de los laboratorios de toxicología química de la Corte Suprema de Buenos Aires, Argentina.
Debido a la experiencia y vivencias del químico argentino, los especialistas panameños le consultaron.
Ferrari, estuvo una semana en Panamá, cuando se realizaron las primeras exhumaciones, "no ha cobrado ni un centavo, ha trabajado ad honorem", enfatiza Pachar.
Ferrari colaboró con la investigación estableciendo los protocolos de procedimientos y entrenando a los especialistas panameños en la metodología que ha de-sarrollado en estos casos.

Métodos
El método de Ferrari ya ha sido utilizado en Argentina. Lo primero que realizan los especialistas consiste en desmenuzar los tejidos tomados de la exhumación, luego se hace un proceso de extracción.
Una vez que se tiene el extracto se analiza con la cromatografía de gases que ayuda a determinar los componentes de las muestras, en este caso el dietilenglicol.
Permite tanto la separación de los componentes de las muestras y su detección individual, y se comparan con una sustancia pura que sirve como referencia, indica Pachar.
Se llama cromatografía de gases porque es precisamente para analizar el compuesto que se está buscando hay que convertirlo a estado gaseoso y entonces el instrumento llamado cromatógrafo (que tiene un valor aproximado de 200 mil dólares) reconoce los gases mediante una gráfica.
Todo esto, señala Pachar, se hace cumpliendo con las normas de control de calidad que son obligatorias en cualquier laboratorio, para un análisis químico toxicológico se basa en un procedimiento científico rigurosamente establecido.

Lucha contra el tiempo
"Tenemos un límite en la realización de exhumaciones porque a medida que pasan los días, se pueden deteriorar las muestras", dijo Pachar.
Las exhumaciones se hacen como último recurso sólo en los casos dudosos. En los casos claramente documentados de la ingesta o contacto con dietilenglicol no es necesario realizar exhumaciones.
Pachar, explica que existen casos "francamente negativos"de acuerdo a los criterios del Instituto de Medicina Legal (IML), "en algunos no hay pruebas médicas de que hayan ingerido el tóxico", afirma.
El límite de exhumaciones es hasta el mes de abril y no se sobrepasará las 50 exhumaciones decidió el IML.
Pachar aclara que "esto no es una varita mágica". En algunos casos resultan positivos los residuos de tóxicos suficientes como para ser detectados por el equipo.
Pero hay dos motivos por los que tal vez algunos no pueden ser detectados.
El primero es que la persona haya sobrevivido suficiente cantidad de tiempo para que el mismo cuerpo elimine el tóxico. El organismo elimina la sustancia en dos semanas o hasta un mes después de ser ingerido.
La otra posibilidad es que el tiempo que haya pasado desde que la persona falleció hasta el momento de la exhumación, provoque que los productos hayan sido eliminados o hayan cambiado, y esto puede hacer imposible conocer los resultados.
“Es por eso que este estudio es sólo una parte de los criterios que tenemos en el Instituto de Medicina Legal para establecer el diagnóstico de intoxicación por DEG”, dice Pachar.
Hay otros criterios, como la historia confirmada de que el paciente tomó medicamentos envenenados. Los síntomas visibles, como los problemas de riñones, hepáticos y del sistema nervioso.
Otros criterios son los de patología, que incluyen los resultados de autopsias. También criterios de toxicología, como el que se está realizando en el laboratorio de toxicología forense del Instituto de Medicina Legal.

Sobrevivientes
Algunos de los que tomaron el tóxico no murieron. Vilma de Pérez, una señora de 68 años de edad, fue una de las afectadas que sobrevivió al DEG.
Al principio pensó que se trataba de una alergia, pero luego de haber utilizado los productos externos, específicamente, pasta al agua, Vilma comenzó a tener otras molestias internas como fuertes dolores de estómago y afortunadamente se pudo detectar su caso a tiempo. Pachar expresa que es obligatorio que se le dé seguimiento a estos casos.
"En la parte de salud, tengo entendido que el Ministerio está dando seguimiento al igual que la Caja de Seguro Social".
De igual forma, el especialista dice que también la parte jurídica debe atender a las personas que creen estar afectadas.
En el Instituto de Medicina Legal "no vemos cadáveres solamente", dice Pachar. A las personas que desean ser analizadas se les hacen pruebas de laboratorio que son estudiadas por especialistas y todo entra en el informe de la institución.
Pachar señala que hasta el momento lo que se ha podido constatar con respecto a los sobrevivientes es que va a haber una serie de secuelas sobre todo de tipo neurológicos, renal y hepático. Y que requieren de una evaluación y seguimiento que compete no sólo al Ministerio Público sino a las autoridades de salud.
Por otro lado, Ferrari comentó que algunos casos de sobrevivientes estuvieron relacionados con el consumo de alcohol de estos pacientes.
En su país, un hombre que tomaba dos copas de vino al día e ingirió el producto contaminado, no tuvo ninguna consecuencia. Y esto científicamente tiene una explicación, porque el alcohol etílico en este caso compite con el DEG por las vías metabólicas, es decir que dentro del organismo, el alcohol interfiere con el efecto del DEG.

El caso argentino
En el país suramericano, la intoxicación ocurrió debido a la contaminación de propóleos, sustancias que obtienen de las abejas, y que luego son vendidos como complementos alimenticios o como productos curativos en seres humanos.
El dietilenglicol se halló en los envases del producto. Las autoridades establecieron en primera instancia que los laboratorios Huilen fueron responsables legalmente por negligencia, pues no cumplieron los controles de calidad y los directivos fueron condenados a cárcel.
Siete años después de la tragedia, la dueña del laboratorio Huilen y el director técnico fueron sobreseídos. En la causa el juez consideró que la contaminación se efectuó fuera del laboratorio, a causa de un sabotaje.

Ferrari regresa
José Vicente Pachar expresa que es posible que Ferrari regrese a Panamá, y de ser necesario, habrá que citarlo a la hora de fundamentar los hallazgos y de presentarlos a la autoridad judicial.
Mientras tanto, el director del IML cree que darle el debido seguimiento a pacientes que han sobrevivido es una obligación médica. Sobre todo de las autoridades de salud, porque hay muchas incógnitas sobre qué es lo que hace el DEG en el cuerpo.
Hay que recordar que el perfil del intoxicado, generalmente nos muestra personas por encima de 60 y 70 años, pero también hay personas jóvenes que habría que ver a mediano y largo plazo que efectos pueda tener el tóxico.
Los especialistas del Instituto de Medicina Legal "tenemos" la obligación de aportar pruebas científicas y necesarias que contribuyan para llegar a la verdad y "esto es lo que nos interesa", explica el médico. Desde el punto de vista científico, comenta Pachar, esta es una oportunidad para que científicos panameños hagan aportes a toxicología y patología forense.
"Los hallazgos van a ser publicados en revistas internacionales y Panamá será un punto de referencia en la investigación científica moderna. Y su aporte está hecho de forma responsable y transparente sobre todo, porque aquí no hay nada oculto.

¿Qué falló en Panamá?
Los países en los que han ocurrido tragedias con respecto al dietilenglicol, tienen algo en común, no contaban con instituciones de control de calidad. Incluso fue la tragedia ocurrida en Estados Unidos en el año de 1938, la que dio paso para la creación del Departamento de Medicamentos y Drogas (FDA). Lo curioso es que Panamá sí cuenta con centros de control de calidad.

¿Cómo sucedió
esta tragedia?
Las autoridades tienen el compromiso de explicar, con todos los detalles, lo que sucedió y por qué. No sólo a los familiares de las víctimas, sino a toda la sociedad, pues la salud de una población es el factor determinante para el progreso de un país, y ver qué podemos esperar del nuestro si volviese ocurrir algo similar. "Tengan la seguridad de que estamos haciendo todo lo humana y científicamente posible por contribuir con la verdad, y no escatimaremos en esfuerzos tanto en el ámbito nacional e internacional para permitir que se haga justicia", puntualizó José Vicente Pachar.


Doctor en química forense. Es jefe de los laboratorios de Toxicología de la Corte Suprema de Buenos Aires, Argentina, con alrededor de 30 años de experiencia en el campo. Ha desarrollado métodos de investigación forense en casos como el suscitado en Panamá.
Ferrari es también profesor universitario en este campo. Según los especialistas panameños, es el experto que más ha desarrollado este tema en Latinoamérica, lo que motivó a las autoridades panameñas a solicitar su colaboración.
De acuerdo con Vicente Pachard, director del Instituto de Medicina Legal en Panamá, la colaboración del argentino es muy importante, no obstante el especialista no ha cobrado nada por el servicio prestado al país en esta investigación.
Ferrari estuvo alrededor de una semana en Panamá a mediados de febrero cuando se realizó el primer grupo de exhumaciones, con la idea de guiar al equipo local de investigaciones en la aplicación de los procesos de forma adecuada. De acuerdo con Pachar, el argentino podría volver al momento en que los resultados deban ser sustentados ante las autoridades para reforzar las teorías tras los hallazgos.
 
 
Irma Rodríguez Reyes
Fuente: La Estrella de Panamá


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