Buenos Aires, espacios sin cuidados para prevenir el dengue

Hay tanques con agua estancada cerca de la Casa Rosada

 

Las campañas de prevención del dengue están en casi todos lados. Más aún después del aumento de los casos de la enfermedad en el país que, hasta ayer, sumaban 211, según la nómina del Ministerio de Salud. En las radios, la televisión, los medios gráficos y en afiches en la vía pública se sugiere a la población evitar, entre otras cosas, tener recipientes con agua que pudiesen servir como criaderos del mosquito aedes aegyptis, transmisor de la enfermedad.

A pesar de ello, a pocos metros de la Casa de Gobierno, unos 60 tambores de alrededor de 50 litros que sirven de señalización de una obra vial contradicen estas indicaciones que, según las autoridades sanitarias, resultan fundamentales para frenar la proliferación del mosquito vector. Para la mayoría de los peatones y automovilistas, el contenido de esos tambores puede pasar inadvertido pero el peligro está allí, al acecho pues, según pudo comprobar LA NACION, permanecen llenos de agua en descomposición.

El panorama resulta más claro desde la altura de los colectivos, privilegiados espectadores de ese abandono. "Ojo que ahí puede haber dengue", advirtió al cronista un chofer de una unidad que ayer, a las 16, circulaba repleto de pasajeros.

La probabilidad de contagiarse esta enfermedad en la ciudad, según el Ministerio de Salud, resulta "muy baja". Ello no justifica, sin embargo, que algunos espacios públicos no hayan sido preparados, por lo menos, para soportar con rigor la campaña de prevención pública.

"Por un lado, salen a fumigar, pero resulta que atrás de la Casa de Gobierno, la empresa que está realizando las obras tiene tanques abiertos y llenos de agua estancada y basura, o sea maternidades y hoteles de lujo para los mosquitos", ironizó Ricardo González, un lector de LA NACION, que pasó por el lugar y se arriesgó a echar una mirada dentro de los recipientes.

En la Argentina, hay un total de 11 enfermos de dengue "autóctono", es decir, contraído dentro del país, repartidos entre las provincias de Salta (6) y Formosa (5). Ninguna de estas notificaciones que encenderían un "alerta rojo" epidemiológico se detectó en la Capital o en el Gran Buenos Aires. En estos dos distritos se registraban ayer 125 pacientes afectados, todos provenientes del exterior, sobre todo, de Paraguay.

En la ciudad, otros espacios públicos contradicen la campaña preventiva. En lo que alguna vez fue el rincón elegido por los aficionados al modelismo náutico, la pileta de la plaza Urquiza (entre las avenidas del Libertador y Figueroa Alcorta) el agua estancada invita a pensar en los mosquitos y sus hábitos. En los jardines alrededor del agua lo insectos pululaban ayer entre las personas que tomaban sol. "Es infernal, podrían llevarte volando. Son millones", se quejó Claudio Aguirre que, de todos modos, se mostró escéptico del dengue. "Con todo el repelente que me puse ni Godzila se animaría a picarme", expresó.

La legisladora porteña Marta Varela (Recrear) elevó un pedido de informes al Poder Ejecutivo porteño para que limpie esa enorme pileta en mal estado. Lo curioso es que, según las campañas de prevención oficial, hasta las pelopinchos representan un riesgo, pues el mosquito puede depositar allí sus huevos.

Por Franco Varise
De la Redacción de LA NACION


 

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