Filmografía de La Pasión de Jesús
Jesús: Sydney Ayres
The Last Supper (1914)
Dirección: Lorimer Johnstone
País: EE.UU.
Una de las más polémicas aristas que posee el cine como arte o disciplina es que una película puede elevarse (o, si se prefiere, descender) de su situación de mera película para convertirse en otra cosa, llámese panfleto político, dogma de fe o instrumento de lavaje de cerebro. Una película puede ser todo esto y/o también una obra de arte maestra destinada a pervivir aún cuando sus autores ya no existan y sus ideales se hayan evanescido. Las películas de Sergei Eisenstein son obras maestras del cine (a pesar de críticos revisionistas), en primer lugar, luego son panfletos socialistas. Ver y disfrutar una de sus películas no significará que el espectador tenga que salir del cine con una hoz y un martillo en la cabeza y abjurar del capitalismo, a no ser que no se pueda distinguir otro mensaje que el dogmático. En la apreciación de las películas sobre Jesús necesariamente se produce este extraño fenómeno, por eso hay dos maneras de aproximación: la cinematográfica y la ideológica.Al ser un personaje que originó toda una religión (la más
importante del mundo occidental), las películas sobre Jesús siempre han tenido pretensiones de espiritualidad, ribetes ideológicos y función dogmática, en la que la Iglesia siempre ha estado presente. Materia para una tesis sería la investigación de las películas sobre Mahoma filmadas en países árabes y las de Confucio filmadas en la China o las de Abraham filmadas en Israel (si es que este tipo de películas se realizan o realizaron). El principio del cine fue Lumière, y si los hermanos comenzaron a proyectar sus películitas en 1895, al año y medio siguiente ya estaban en la producción de una película sobre Jesús, que en realidad fue la filmación de una recreación de la Pasión. La película tuvo sana popularidad (y creo que si los Lumière no lo hicieron, otros sí se dieron cuenta de inmediato del potencial que podían tener las filmaciones de estas "pasiones") de manera que en los sucesivos años en Francia la productora Pathé produjo varias Pasiones (uno de los principales responsables de estas películas fue Ferdinand Zecca, que filmó dos pasiones, en 1903 y en 1907), y, eventualmente, se extendieron a Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. En el mercado angloparlante se conocieron como "Passion Play".
Estas películas, debido a su tema, siempre estuvieron destinadas a una difusión solemne (eran presentadas a través de eventos especiales, como si fueran el summun de la espiritualidad) y sirvieron incluso como materia didáctica para misioneros. Pero no tenían un gran valor cinematográfico, ya que consistían en tomas fijas de escenas tradicionales (la estrella de Belén, la huída a Egipto, etc.). Luego de varios años de este tipo de películas, naturalmente, fue el cine de los Estados Unidos (aún no existía Hollywood) que intentó innovar el panorama. Y la Kalem (una productora hoy olvidada) realizó la que sería la primer superproducción bíblica de su país: FROM THE MANGER TO THE CROSS (Del Pesebre a la Cruz-1912). A partir de la misma, quedó el camino abierto para posteriores versiones de la vida de Jesús, que siempre, durante el cine mudo, estuvieron imbuídas de ese espiritualismo catequístico, con personajes ajustados a precedentes visiones pictóricas de artistas clásicos o aceptados por las autoridades eclesiásticas. En varios casos, con en INTOLERANCE (Intolerancia-1916) del maestro D.W. Griffith, e INRI (1923), la vida y muerte de Jesús fue presentada como un segmento más dentro de una película compuesta de varios episodios.
Hacia fines del cine mudo, Cecil B. De Mille, realizador de la célebre THE TEN COMMANDMENTS (Los Diez Mandamientos-1923), plasmó en su película KING OF KINGS (Rey de Reyes-1927) la fue durante muchos años una referencia obligada sobre Jesús, convenciendo tanto a críticos como a devotos. A partir de ese momento Jesús fue un personaje que permaneció durante muchos años ausente como centro de una película. Al margen de JESUS DE NAZARETH (1942), una película mexicana poco recordada, durante treinta años el personaje no fue tocado por el cine mainstream. En THE ROBE (El Manto Sagrado-1953) y en BEN-HUR (1960) se vio a Jesús de espaldas y solo se escuchó su voz. Tal vez era una especie de figura intocable para el cine y las únicas películas de su vida durante esa época eran producciones parroquiales como DAY OF TRIUMPH (1954), patrocinada por una iglesia protestante, y otras de modestas aspiraciones. En 1961 Hollywood (ya con sonido, en colores, pantalla ancha) se animó a revisar la vida de Jesús y fue a través del paradigmático título de KING OF KINGS (Rey de Reyes-1961) de Nicholas Ray. En su momento la Legión de la Decencia, encargada de aprobar las películas que se proyectaban, calificó la película con esta explicación: "Aunque reconociendo el intento edificante de esta película, las licencias poéticas que se toman en el desarrollo de la vida de Cristo, hacen el filme inexacto teológica e históricamente y desde el punto de vista bíblico".
Esta polémica generada por la primera película sonora mainstream sobre Jesús no fue nueva. Desde el principio hubo grupos que se manifestaron en contra de las películas de turno sobre Jesús y las de Griffith y De Mille tuvieron problemas con grupos judíos que pensaron que se los presentaba como culpables de la muerte de Jesús. A lo largo de la historia de estas películas, fueron las colectividades judías las que principalmente se sintieron molestas por las películas sobre Jesús. Por eso, cuando los productores de las películas eran judíos (como Samuel Bronston, productor de KING OF KINGS) trataban que sus películas dejaran en claro que los culpables de la muerte del Galileo eran las fuerzas romanas, Herodes o personajes ficticios inventados para la ocasión (un sacerdote corrupto o el mismísimo Diablo), pero no los judíos. Y cuando los productores eran de cualquier otro credo, pero querían evitar problemas, también recurrían a idénticos recursos.
El equivalente de KING OF KINGS muda, para el cine sonoro, fue una miniserie ítalo inglesa, filmada entre 1975 y 1976 por Franco Zeffirelli, protagonizada por un emotivo Robert Powell (hoy en día su imagen en la película rivaliza con la del Jesús de El Greco en las iconografías populares) al frente de una pléyade de excelentes actores encabezada por Sir Laurence Olivier. El impacto causado por esta producción de la RAI (que fue emitida por TV y también proyectada en cines) fue inmenso y tal vez perdure como versión definitiva durante muchos años. Planteó una historia respetuosa de los Evangelios y no enfureció a grupos fundamentalistas, además gozó de buenas actuaciones y un desarrollo entretenido para sus seis horas de extensión. Durante esa década también hubo nuevas vertientes en las adaptaciones de la vida de Jesús; hubo versiones musicales como JESUS CHRIST SUPERSTAR (Jesucristo Superstar-1973), hubo versiones cómicas como MONTY PYTHON'S LIFE OF BRIAN (La Vida de Brian-1979), hubo incluso una versión judía en la que Jesús era Yoshua y fue un falso Mesías. En los '80 Martin Scorsese, un católico ferviente, filmó una brillante adaptación de una novela de Nicos Kazantzakis que se tituló THE LAST TEMPTATION OF CHRIST (La Última Tentación de Cristo-1988) que provocó las iras de muchos católicos que no supieron distinguir el mensaje final en el que se muestra a Jesús venciendo la Tentación en los minutos finales de su vida.
La actual versión de Mel Gibson, THE PASION OF THE CHRIST (La Pasión de Cristo-2004), habiendo sido acusada de antisemitismo y de ser parte de una conspiración del Opus Dei, no será la última en generar discordias. Desde las primeras "Passion Play", la figura de Jesús ha sido presentada desde el punto de vista evangélico, humano, espiritual y también político, se lo ha querido mostrar como ser divino, como un humano excepcional, como un mero carpintero o como un demagogo, y sus productores han intentado en todos los casos, lograr visiones políticamente correctas de un personaje que nunca ha sido (y nunca será) tomado a la ligera. Los buenos realizadores han sabido distanciar a Jesús de la imagen tradicionalista, con lo que sus películas se convirtieron en obras de arte además de instrumentos espirituales (ya que toda obra de arte enriquece al espíritu). Ver una película sobre Jesús que no tiene ningún valor cinematográfico es para un amante del buen cine lo mismo que para un devoto ver una buena película de su vida que no seas respetuosa de lo que la Iglesia dice. Por eso, a la hora de ver la nueva película de Gibson (como cualquier otra versión anterior), sería conveniente decidir como la vamos a apreciar.
Una de las más polémicas aristas que posee el cine como arte o disciplina es que una película puede elevarse (o, si se prefiere, descender) de su situación de mera película para convertirse en otra cosa, llámese panfleto político, dogma de fe o instrumento de lavaje de cerebro. Una película puede ser todo esto y/o también una obra de arte maestra destinada a pervivir aún cuando sus autores ya no existan y sus ideales se hayan evanescido. Las películas de Sergei Eisenstein son obras maestras del cine (a pesar de críticos revisionistas), en primer lugar, luego son panfletos socialistas. Ver y disfrutar una de sus películas no significará que el espectador tenga que salir del cine con una hoz y un martillo en la cabeza y abjurar del capitalismo, a no ser que no se pueda distinguir otro mensaje que el dogmático. En la apreciación de las películas sobre Jesús necesariamente se produce este extraño fenómeno, por eso hay dos maneras de aproximación: la cinematográfica y la ideológica.
Al ser un personaje que originó toda una religión (la más importante del mundo occidental), las películas sobre Jesús siempre han tenido pretensiones de espiritualidad, ribetes ideológicos y función dogmática, en la que la Iglesia siempre ha estado presente. Materia para una tesis sería la investigación de las películas sobre Mahoma filmadas en países árabes y las de Confucio filmadas en la China o las de Abraham filmadas en Israel (si es que este tipo de películas se realizan o realizaron). El principio del cine fue Lumière, y si los hermanos comenzaron a proyectar sus películitas en 1895, al año y medio siguiente ya estaban en la producción de una película sobre Jesús, que en realidad fue la filmación de una recreación de la Pasión. La película tuvo sana popularidad (y creo que si los Lumière no lo hicieron, otros sí se dieron cuenta de inmediato del potencial que podían tener las filmaciones de estas "pasiones") de manera que en los sucesivos años en Francia la productora Pathé produjo varias Pasiones (uno de los principales responsables de estas películas fue Ferdinand Zecca, que filmó dos pasiones, en 1903 y en 1907), y, eventualmente, se extendieron a Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. En el mercado angloparlante se conocieron como "Passion Play".
Estas películas, debido a su tema, siempre estuvieron destinadas a una difusión solemne (eran presentadas a través de eventos especiales, como si fueran el summun de la espiritualidad) y sirvieron incluso como materia didáctica para misioneros. Pero no tenían un gran valor cinematográfico, ya que consistían en tomas fijas de escenas tradicionales (la estrella de Belén, la huída a Egipto, etc.). Luego de varios años de este tipo de películas, naturalmente, fue el cine de los Estados Unidos (aún no existía Hollywood) que intentó innovar el panorama. Y la Kalem (una productora hoy olvidada) realizó la que sería la primer superproducción bíblica de su país: FROM THE MANGER TO THE CROSS (Del Pesebre a la Cruz-1912). A partir de la misma, quedó el camino abierto para posteriores versiones de la vida de Jesús, que siempre, durante el cine mudo, estuvieron imbuídas de ese espiritualismo catequístico, con personajes ajustados a precedentes visiones pictóricas de artistas clásicos o aceptados por las autoridades eclesiásticas. En varios casos, con en INTOLERANCE (Intolerancia-1916) del maestro D.W. Griffith, e INRI (1923), la vida y muerte de Jesús fue presentada como un segmento más dentro de una película compuesta de varios episodios.
Hacia fines del cine mudo, Cecil B. De Mille, realizador de la célebre THE TEN COMMANDMENTS (Los Diez Mandamientos-1923), plasmó en su película KING OF KINGS (Rey de Reyes-1927) la fue durante muchos años una referencia obligada sobre Jesús, convenciendo tanto a críticos como a devotos. A partir de ese momento Jesús fue un personaje que permaneció durante muchos años ausente como centro de una película. Al margen de JESUS DE NAZARETH (1942), una película mexicana poco recordada, durante treinta años el personaje no fue tocado por el cine mainstream. En THE ROBE (El Manto Sagrado-1953) y en BEN-HUR (1960) se vio a Jesús de espaldas y solo se escuchó su voz. Tal vez era una especie de figura intocable para el cine y las únicas películas de su vida durante esa época eran producciones parroquiales como DAY OF TRIUMPH (1954), patrocinada por una iglesia protestante, y otras de modestas aspiraciones. En 1961 Hollywood (ya con sonido, en colores, pantalla ancha) se animó a revisar la vida de Jesús y fue a través del paradigmático título de KING OF KINGS (Rey de Reyes-1961) de Nicholas Ray. En su momento la Legión de la Decencia, encargada de aprobar las películas que se proyectaban, calificó la película con esta explicación: "Aunque reconociendo el intento edificante de esta película, las licencias poéticas que se toman en el desarrollo de la vida de Cristo, hacen el filme inexacto teológica e históricamente y desde el punto de vista bíblico".
Esta polémica generada por la primera película sonora mainstream sobre Jesús no fue nueva. Desde el principio hubo grupos que se manifestaron en contra de las películas de turno sobre Jesús y las de Griffith y De Mille tuvieron problemas con grupos judíos que pensaron que se los presentaba como culpables de la muerte de Jesús. A lo largo de la historia de estas películas, fueron las colectividades judías las que principalmente se sintieron molestas por las películas sobre Jesús. Por eso, cuando los productores de las películas eran judíos (como Samuel Bronston, productor de KING OF KINGS) trataban que sus películas dejaran en claro que los culpables de la muerte del Galileo eran las fuerzas romanas, Herodes o personajes ficticios inventados para la ocasión (un sacerdote corrupto o el mismísimo Diablo), pero no los judíos. Y cuando los productores eran de cualquier otro credo, pero querían evitar problemas, también recurrían a idénticos recursos.
El equivalente de KING OF KINGS muda, para el cine sonoro, fue una miniserie ítalo inglesa, filmada entre 1975 y 1976 por Franco Zeffirelli, protagonizada por un emotivo Robert Powell (hoy en día su imagen en la película rivaliza con la del Jesús de El Greco en las iconografías populares) al frente de una pléyade de excelentes actores encabezada por Sir Laurence Olivier. El impacto causado por esta producción de la RAI (que fue emitida por TV y también proyectada en cines) fue inmenso y tal vez perdure como versión definitiva durante muchos años. Planteó una historia respetuosa de los Evangelios y no enfureció a grupos fundamentalistas, además gozó de buenas actuaciones y un desarrollo entretenido para sus seis horas de extensión. Durante esa década también hubo nuevas vertientes en las adaptaciones de la vida de Jesús; hubo versiones musicales como JESUS CHRIST SUPERSTAR (Jesucristo Superstar-1973), hubo versiones cómicas como MONTY PYTHON'S LIFE OF BRIAN (La Vida de Brian-1979), hubo incluso una versión judía en la que Jesús era Yoshua y fue un falso Mesías. En los '80 Martin Scorsese, un católico ferviente, filmó una brillante adaptación de una novela de Nicos Kazantzakis que se tituló THE LAST TEMPTATION OF CHRIST (La Última Tentación de Cristo-1988) que provocó las iras de muchos católicos que no supieron distinguir el mensaje final en el que se muestra a Jesús venciendo la Tentación en los minutos finales de su vida.
La actual versión de Mel Gibson, THE PASION OF THE CHRIST (La Pasión de Cristo-2004), habiendo sido acusada de antisemitismo y de ser parte de una conspiración del Opus Dei, no será la última en generar discordias. Desde las primeras "Passion Play", la figura de Jesús ha sido presentada desde el punto de vista evangélico, humano, espiritual y también político, se lo ha querido mostrar como ser divino, como un humano excepcional, como un mero carpintero o como un demagogo, y sus productores han intentado en todos los casos, lograr visiones políticamente correctas de un personaje que nunca ha sido (y nunca será) tomado a la ligera. Los buenos realizadores han sabido distanciar a Jesús de la imagen tradicionalista, con lo que sus películas se convirtieron en obras de arte además de instrumentos espirituales (ya que toda obra de arte enriquece al espíritu). Ver una película sobre Jesús que no tiene ningún valor cinematográfico es para un amante del buen cine lo mismo que para un devoto ver una buena película de su vida que no seas respetuosa de lo que la Iglesia dice. Por eso, a la hora de ver la nueva película de Gibson (como cualquier otra versión anterior), sería conveniente decidir como la vamos a apreciar...
Pablo Martín Cerone y Darío Lavia
Filmografía ver lista de películas. Fuente: De Pasiones y Cristo









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