Argentina: El agro pide más información

 

 

Reclaman herramientas para atenuar el impacto en el campo

 

Las advertencias de los científicos sobre el impacto del cambio climático en la agricultura todavía no generaron una reacción en los productores agropecuarios. Según ellos mismos, están lejos de comprender y de prepararse para esa situación, entre otras razones porque el discurso científico no ofrece herramientas para incorporar un cambio en el manejo de sus predios que amortigüe las consecuencias negativas.

"Es como si les hablara de la Guerra de las Galaxias", graficó Gustavo Duarte, consultor privado y miembro de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea).

De todas formas, y ante las predicciones del Panel Intergubernamental dedicado al tema, señala que desde el campo difícilmente se pueda "cambiar la película", aunque admite que "deberíamos preocuparnos por averiguar o imaginar prácticas para que el sistema [productivo] sea sostenible en un esquema de monocultura de soja si, como se dice, resultaran afectados el trigo, el maíz y el girasol".

Duarte opina que si uno le preguntara a la comunidad científica qué se puede hacer en el campo para mitigar el impacto del cambio climático no encontraría respuestas, por lo menos por ahora. Y argumenta que sería excesivo pedirle al productor que, además de estar al tanto de las novedades tecnológicas, de las políticas locales y del mercado internacional, analizara a largo plazo lo que sucede con el clima global.

Falta de conciencia

Duarte señala asimismo que hay temas próximos sobre los que no se crea conciencia, como la contaminación del ambiente por el uso de insecticidas prohibidos, por lo que estima difícil que surja inquietud por los pronósticos climáticos de largo plazo, asunto, en apariencia, lejano.

Desde su punto de vista, más que desaparecer, probablemente se modifique el comportamiento de los cultivos con menor resistencia al estrés hídrico y térmico. En ese caso, confía en las respuestas que surjan de la misma comunidad científica y cita las innovaciones biotecnológicas que se preparan para dentro de diez o quince años.

"La conciencia sobre el valor del medio ambiente en sí mismo -aseguró- debería surgir no sólo en quienes usan la tierra con fines productivos sino en los ciudadanos en general, en temas cercanos como el tratamiento de la basura", y agregó que mayor productividad no es sinónimo de deterioro de los recursos naturales.

Por su parte, Ernesto Viglizzo, coordinador del área estratégica de Gestión Ambiental del INTA, reconoce en una franja de productores de punta que busca conocer las tendencias climáticas de mediano y largo plazo, información que filtrará hacia abajo en unos cinco años.

En cuanto a la preocupación que manifiestan los científicos por la falta de coordinación de los organismos del Estado relacionados con la investigación y con posibilidad de llegar a los productores agropecuarios como destinatarios del nuevo conocimiento, Viglizzo admite que no suele ser consultado desde la Secretaría de Agricultura ni desde la Secretaría de Medio Ambiente, donde se crean políticas.

Sin embargo, señaló como fortaleza, el esfuerzo gerencial del INTA para fomentar el intercambio entre su área y programas nacionales de Recursos Naturales y Ecorregiones.

Por Analía H. Testa
De la Redacción de LA NACION


 

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