La soja no-labrada en Argentina

La soya no-labrada en Argentina

En 2006, en Argentina la superficie cultivada en no-labranza (llamado “siembra directa”) era de 30 millones de hectáreas. En 2005, la no-labranza representaba 80% de la soya cultivado, 70% del maíz cultivado, 60% del trigo cultivado y 30% del girasol cultivado. A ella sola, Argentina posee 20% de las superficies cultivadas en no-labranza de todo el planeta.

Según el ministerio de la agricultura, en 2003, 98 % de la soya cultivada es resistente al Roundup de Monsanto; de hecho, según ciertas ONGs son el 99 % por no decir la totalidad. En 2007, los campos de soya cubren un área de 16 millones de hectáreas por una cosecha esperada de 44 millones de toneladas, de las cuales 95% serán exportadas.

Argentina espera llegar a una producción de 100 millones de toneladas de soya.

La implantación de la soya en Argentina ha sido una catástrofe nacional, en todos sus aspectos.
Provocó:

- La expulsión de los pequeños campesinos. En Argentina, la situación es dramática: mientras que la superficie en soya triplicaba, 60 000 granjas desaparecían. En 1998, había en este país 422 000 granjas y en 2002 sólo quedaban 318 000. 0 sea, una reducción del 25% en el espacio de 4 años. Concretamente, quiere decir que 104 000 famillas campesinas han sido desalojadas de sus tierras en sólo 4 años.

Desde 1992 hasta 2005, se calcula que 150 000 campesinos han sido expulsados de sus tierras.

En la región de la Pampa, en 7 años el número de granjas pasó de 170 000 a 116 000 mientras que la superficie mediana de una finca pasaba de 243 a 538 hectáreas (en 2003).

Según el ministerio de la agricultura, 500 hectáreas de soya generan 1 empleo agrícola y sólo uno.

Existen explotaciones agrícolas de más de 60 000 hectáreas.

- La deforestación. De 1998 a 2004, son más de 2 millones de hectáreas que han sido deforestadas para el cultivo de la soya, o sea, muy exactamente 2 207 529 hectáreas. Son 207 153 hectáreas destruidas en la provincia del Chaco, 360 505 hectáreas en la provincia de Salta, 629 059 hectáreas la provincia de Santiago del Estero, 700 000 hectáreas en la provincia de Entre Ríos, etc.12

Se estiman que son 250 000 hectáreas de selvas que son destruidas cada año para el cultivo de la soya.

En menos de 10 años, son 5,6 millones de hectáreas de tierra no agrícola que fueron sembradas con soya transgénica.

- La inseguridad alimenticia. El imperialismo de la soya fue catastrófico para la seguridad alimenticia de Argentina que antes era un país rico en alimento. He aquí la evolución de los cultivos entre 1995 y 2004:

• Soya: + 137%
• Girasol: - 46%
• Trigo duro: + 19%
• Trigo tierno: - 15%
• Sorgo: - 19%
• Maíz: - 16%
• Arroz: - 19%
• Avena: - 27%
• Algodón - 74%
• Fríjol: - 52%12

Esto significa que en 10 años, las superficies alimenticias (otras que la soya) han disminuido de 21%.

- La resistencia de las adventicias. Las siguientes especies se han vuelto resistentes al glifosato:

Commelia erecta / Convulvulus arvensis / Ipomoea purpúrea / Iresine difusa / Hybanthus parviflorus /Parietaria debilis / Viola arvensis / Violeta silvestre / Petunia axillaris / Verbena litorales.

- El aumento del uso de pesticidas.

* Para la soya Roundup Ready en no-labranza, en Argentina, la mediana de tratamiento al glifosate es de 2,3 por cultivo, es decir, un tratamiento antes de la siembra y uno o dos durante el período de crecimiento. ¡De la campaña 1996/1997 a la campaña 2003/2004, el uso de glifosato aumentó 56 veces! De 2000 a 2004, el esparcimiento de glifosato pasó de 28 millones a 150 millones de litros.

Esto significa que el glifosato se usa a razón de 10 litros por hectárea.

* Para la soya Roundup Ready en no-labranza, constatamos un consumo que crece sin cesar de los insecticidas (las pérdidas de cosechas debidas a los ataques de los insectos son cada vez más graves), de los fungicidas (cada vez más problemas de hongos y otras enfermedades se manifiestan) y de otros herbicidas tales como el 2,4 D y el 2,4 DB14. En el transcurso de la campaña 2003/2004, se utilizaron 4200 toneladas de herbicidas además del glifosato. Desde el 2001 al 2004, el uso del 2,4 D aumentó de 10 %, del Imazethapir de 50 % y del Dicamba de 157 %!

- El aumento del uso de fertilizantes. La soya Roundup Ready en no-labranza es menos productiva que la soya no transgénica y parece perder su capacidad de fijar el nitrógeno. Los agricultores utilizan así cada vez más fertilizantes de síntesis.

- El debilitamiento de los cultivos. Algunos buscadores piensan igualmente que esta soya transgénica, pierde su resistencia frente a las enfermedades, en ciertas condiciones climáticas. Además, parece cada vez más que el uso sin cesar creciendo del glifosato aumenta las posibilidades de que el cultivo esté atacada por el fusarium mientras que los agricultores ya se enfrentan al problema de la roya de la soya 13.

- El descenso de la calidad nutricional. Estudios realizados en octubre 2004 ponen en valor que la soya argentina contiene de 5 a 10 % de proteínas de menos que la soya producida en los E.U.A, Brasil, o China. Y también está mucho más débil en cuanto a su contenido en aminoácidos.

Extraído de Siembra Directa: la no-labranza sigue los pasos de la agroquímica
por Dominique Guillet Ecoportal.net

 Ver:
Argentina, crece el uso de fungicidas en soja

Cargill apuesta a los bioquímicos hechos a partir de soja y maíz

Argentina: los pooles de siembra expulsan a chacareros y empobrecen los pueblos

Argentina: La ganadería presionada por la soja

Toxicología del glifosato: riesgos para la salud humana

Argentina: Glisofato. Advierten sobre la alta toxicidad del herbicida más usado del país


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