Argentina y la prohibición del maíz resistente al glifosato



En Argentina los transgénicos no cuentan con ninguna legislación que los autorice y la Comisión que los regula (CONABIA) siempre ha actuado “en línea” con los intereses corporativos. Las arbitrariedades han estado siempre a la orden del día y la Secretaría de Agricultura ha manejado durante 15 años la aprobación de los transgénicos a gusto y placer de las corporaciones.

La única precaución (Comercial) que el Estado Argentino había tenido hasta el año 2005 había sido la de mantener una “política espejo” con la Unión Europea vinculada a no aprobar OGMs que no hubiesen sido aprobados allí. De esta manera, se buscaba preservar la apertura del mercado europeo; mucho más teniendo en cuenta que en Argentina la segregación de los transgénicos es absolutamente inexistente y, por lo tanto, la amenaza de que aparezcan en algún punto de la cadena comercial, más que posible.

Sin embargo, y una vez más bajo el influjo de los intereses del agronegocio, en agosto de 2005 Argentina autorizó el maíz GA 21 de la empresa Syngenta (resistente al glifosato) a pesar de que el mismo estaba autorizado en la UE solamente para consumo animal. Posteriormente, y yendo aún más allá, en el año 2006 se emitió la Resolución 71/2006 que exceptuó de la aplicación de las normas previstas para la aprobación de nuevos productos transgénicos y por un plazo de 90 días a todos aquellas empresas que produjeran o comercializaran los materiales correspondientes a las variedades de híbridos de maíz que contuvieran el gen GA 21 (5). En este caso las beneficiadas fueron algunas empresas nacionales (Plusagro y Atar) que de manera muy poco clara habían accedido a semillas que contenían el gen GA 21.

El escándalo fue mayúsculo y el entonces Secretario de Agricultura Miguel Campos vio tambalear su sillón. Sin embargo, la medida permaneció firme y el maíz resistente al glifosato siguió ampliando sus fronteras.

Por supuesto que los problemas no tardaron en aparecer y recientemente una partida de maíz procedente de Argentina fue retenida en el puerto de Huelva por contener granos de maíz GA 21. La reacción del gobierno argentino no se hizo esperar: inmediatamente prohibió el maíz GA 21 en una muestra más de su carencia absoluta de un rumbo propio en materia agrícola.

El tema es que el maíz GA 21 ya se encuentra ampliamente distribuido en los campos (algunas estimaciones indican que representa el 8 % de la superficie cultivada de maíz) y por lo tanto su prohibición resulta absolutamente virtual e inaplicable en la práctica.

Una vez más las beneficiadas resultaron las corporaciones. El avance de los transgénicos con sus nefastas consecuencias parece no detenerse en el Cono Sur.

Extraído de ¿Las corporaciones del agronegocio gobiernan en América Latina?

 

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