"La Noche del Cazador" "The Hunter Night"
Aunque es un dato rigurosamente cierto (contrastable en cualquier enciclopedia de cine que se precie, y sin margen alguno para el error), resulta realmente inverosímil, o, al menos, muy difícil de admitir, que "La noche del cazador" fuera (de hecho, haya sido) la primera y única película que dirigió ese genial intérprete que fue Sir Charles Laughton. A la vista de los resultados, lo que sí queda meridianamente claro es que Laughton debió de decidir que ese enorme talento que, como actor, dosificó minuciosamente (aunque con un inmenso derroche) en un buen puñado de películas, lo condensaría, como director, en una sola: la exuberancia de la fragancia que exhala este auténtico “frasco de perfume” es, sencillamente, anonadante.
"La noche del cazador" es una película enormemente llamativa, curiosa: desasosegante por el halo que desprende de desazón y turbiedad (pese a la brillantez que genera el contraste de su imagen, de un blanco y negro “metálico” que casi daña los ojos...); inquietante por su retrato descarnado de la maldad en estado puro (el reverendo Powell no es malo, es el mal: llega a angustiar que no haya un mínimo margen de escape, un resquicio de redención...); desconcertante por su estructura narrativa, de un intenso minimalismo (las secuencias son cortas y se resuelven en planos tajantes, afilados –lo cual redunda en un metraje final corto–) pero, paradójicamente, salpicado de manera constante por disgresiones que llegan a resultar casi estrambóticas. Por todo ello, más allá de sus calidades cinematográficas, resulta evidente que es muy difícil buscar un referente, un film precedente con el que se pueda emparentar, tales son sus numerosos rasgos de originalidad genuina.
Pero, más allá de eso, "La noche del cazador" es una auténtica obra maestra. Un hito posiblemente inigualado en el ámbito del “film-noir” y una de las mejores películas de la historia del cine, en general. No sólo es el impacto visual que provoca, muy fuerte, y plagado de connotaciones de un expresionismo casi manierista (la composición de luces y sombras en la inmensa mayoría de sus planos resulta sobrecogedora); es también su carga vitriólica, su capacidad para asustar (éste sí que es un auténtico film de terror, sin que a lo largo de todo su metraje se derrame una sola gota de sangre) a base de mostrarnos el mal humano quintaesenciado y hecho carne en la figura de su protagonista el reverendo Harry Powell, un “religioso” (?) al que da vida un Robert Mitchum en estado de gracia (posiblemente, tocado por la misma varita mágica con que el film parece acariciado en todas sus vertientes): su interpretación es soberbia y atrapa la perversa idiosincrasia de su personaje con tal fuerza que se hace complicadísimo concebir qué otro actor podría haber despachado el empeño con semejantes dosis de solvencia. A su alrededor, todos los demás personajes se empequeñecen, sin que ello redunde en detrimento de la calidad del film, más bien al contrario: ésa debe ser la consecuencia natural del poderío desplegado por la maldad humana, conforme a la tesis que la historia nos plantea. Ver "La
noche del cazador" siempre constituye una experiencia
impagable. Si ya se ha visto con anterioridad, siempre hay un
nuevo matiz que sorprende, un detalle que vuelve a cautivar.
En caso contrario, uno parece asistir a una especie de
revelación y obtiene la sensación de haber saldado una vieja
deuda de la cual ni siquiera se conocía su existencia... Y,
siempre, en cualquiera de las circunstancias, te provoca un nudo
en el estómago, un sobresalto, una extraña inquietud: ésa, la
de removerte el espíritu, es la palanca que impulsa a esta
película al territorio reservado a las grandes obras maestras;
allí, para siempre, Sir Charles...
Dirección: Charles Laughton.
País: USA.
Año:
1955.
Duración: 93 min.
Género:
Thriller, drama.
Interpretación: Robert Mitchum
(Predicador Harry Powell), Shelley Winters (Willa Harper),
Lillian Gish (Rachel Cooper), James Gleason (Birdie Steptoe),
Evelyn Varden (Icey Spoon), Peter Graves (Ben Harper), Don
Beddoe (Walt Spoon), Billy Chapin (John Harper), Sally Jane
Bruce (Pearl Harper), Gloria Castillo (Ruby).
Guión: James Agee; basado en
la novela de Davis Grubb.
Producción: Paul Gregory.
Música: Walter Schumann.
Fotografía: Stanley Cortez.
Montaje: Robert Golden.
Dirección artística: Hilyard Brow
Manuel Márquez (http://www.labutaca.net/films/29/lanochedelcazador.htm)












Vaya, veo que te gusta la película ;D
Estás por lo tanto cordialmente invitado a pasarte por mi blog Laughtoniano, con varias entradas dedicadas al film (incluyendo una voluntariosa campaña a favor de la edición especial en DVD que este film se merece)
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Hola Gloria:
Muchas gracias por escribirme. No soy un fanático Laughtoniano, si me parece un artista excelente.
Desde el punto de vista de mi "triple" ocupación: médico, artista plástico y, en ocasiones escritor, veo con mucha atención cine. Particularmente, La Noche del Cazador, ya desde el título me parece cautivante. Creo que la película no podría "existir" sin la formidable estampa y actuación de Robert Mitchum.
Varias escenas me encantaron, digo así porque es un cuento: la pobre mujer esperando la muerte en su cama, la otra, la surrealista vista desde el granero, cabalgando el reverendo Powel en la lejanía, en el amanecer, y por último los raros gritos del reverendo cuando huye herido.
Claudio
PD: me adherí al pedido de tu blog sobre el film en DVD
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