El estrés laboral eleva el riesgo de infarto cerebral
El estrés es considerado un factor de riesgo para sufrir un ictus. Varios
modelos de estrés laboral han sido desarrollados y proporcionan pistas sobre
cómo los factores ocupacionales pueden modificarse para reducir el riesgo. “El
modelo de trabajo que exige control es el más frecuente de entre los modelos
laborales”, explican los autores. “Revela que los trabajadores que se enfrentan
a altas exigencias psicológicas en sus puestos con un pequeño control sobre sus
trabajos corren un mayor riesgo de caer enfermos.”
Akizumi Tsutsumi, de la Universidad de Salud Ocupacional y Ambiental de Fukuoka, en Japón, ha estudiado a 6.553 trabajadores, de los cuales 3.363 son mujeres y 3.190 son hombres, ambos hasta los 65 años, que completaron un cuestionario inicial y un examen físico entre 1992 y 1995. Se siguió a los trabajadores anualmente mediante llamadas telefónicas, cartas y entrevistas durante una media de 11 años.
Durante este tiempo, se produjeron 147 infartos (91 en hombres y 56 en mujeres). Estos infartos ocurrieron en siete hombres y en 11 mujeres con trabajos de bajo estrés (exigencia mínima laboral y alto control del trabajo), en 23 hombres y en 15 mujeres con trabajos activos (alta exigencia laboral y alto control), 33 hombres y 15 mujeres con puestos pasivos (baja exigencia laboral y bajo control) y en 28 hombres y en 15 mujeres con ocupaciones de alto estrés (alta exigencia laboral y bajo control).
“Los análisis multivariantes revelaron que el riesgo de sufrir un infarto se multiplica el doble entre los hombres con trabajos estresantes (combinación de alta exigencia laboral y poco control del trabajo) comparado con sus homólogos con bajo estrés (combinación de baja exigencia laboral y alto control del trabajo) después de ajustar variables como la edad, formación, consumo de tabaco, consumo de alcohol, y actividad física”, señalan los investigadores. “Las mujeres con trabajos altamente agobiantes también tienden a tener un mayor riesgo de ictus que las que no sufren estrés.”
Entre los hombres, la relación entre un infarto y la tensión del trabajo puede estar mediada por enfermedades crónicas, como la obesidad, hipertensión, intolerancia a la glucosa y niveles de colesterol anormales. Entre otros factores posibles también están la mala adaptación al estrés, la activación del sistema nervioso simpático (que controla involuntariamente las reacciones al estrés) y condiciones inflamatorias.
Publicado en DarioMédico.com
Tags estrés laboral infarto cerebral Fukuoka Japón salud+ocupacional
Akizumi Tsutsumi, de la Universidad de Salud Ocupacional y Ambiental de Fukuoka, en Japón, ha estudiado a 6.553 trabajadores, de los cuales 3.363 son mujeres y 3.190 son hombres, ambos hasta los 65 años, que completaron un cuestionario inicial y un examen físico entre 1992 y 1995. Se siguió a los trabajadores anualmente mediante llamadas telefónicas, cartas y entrevistas durante una media de 11 años.
Durante este tiempo, se produjeron 147 infartos (91 en hombres y 56 en mujeres). Estos infartos ocurrieron en siete hombres y en 11 mujeres con trabajos de bajo estrés (exigencia mínima laboral y alto control del trabajo), en 23 hombres y en 15 mujeres con trabajos activos (alta exigencia laboral y alto control), 33 hombres y 15 mujeres con puestos pasivos (baja exigencia laboral y bajo control) y en 28 hombres y en 15 mujeres con ocupaciones de alto estrés (alta exigencia laboral y bajo control).
“Los análisis multivariantes revelaron que el riesgo de sufrir un infarto se multiplica el doble entre los hombres con trabajos estresantes (combinación de alta exigencia laboral y poco control del trabajo) comparado con sus homólogos con bajo estrés (combinación de baja exigencia laboral y alto control del trabajo) después de ajustar variables como la edad, formación, consumo de tabaco, consumo de alcohol, y actividad física”, señalan los investigadores. “Las mujeres con trabajos altamente agobiantes también tienden a tener un mayor riesgo de ictus que las que no sufren estrés.”
Entre los hombres, la relación entre un infarto y la tensión del trabajo puede estar mediada por enfermedades crónicas, como la obesidad, hipertensión, intolerancia a la glucosa y niveles de colesterol anormales. Entre otros factores posibles también están la mala adaptación al estrés, la activación del sistema nervioso simpático (que controla involuntariamente las reacciones al estrés) y condiciones inflamatorias.
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