El acoso escolar

El acoso escolar (bullying en inglés, vulgarmente “bulear” en español) alcanza cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada durante  un tiempo determinado.
El agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros.
Los protagonistas suelen ser niños y niñas que entran en la adolescencia (12-13 años)
Generalmente el niño agresor busca, obtener el reconocimiento y la atención de los demás, de los que carece, aprende un modelo de relación basado en la exclusión y el menosprecio de otros.
El acoso puede ser directo –agresión-, común entre los chicos-, o indirecto o social, más común entre las niñas. Ambos terminan en el aislamiento social de la víctima, el cual se traduce no solo en la actividad escolar sino también en la vida diaria.
El acosador puede conseguir adhesiones rodeándose de una banda de acosadores que se suman al hostigamiento contra la víctima.
Generalmente ocurre en una relación desigual de poder entre las partes implicadas. La mayoría de las veces las agresiones son psicológicas: insultos, amenazas verbales, desprecios, ridiculizaciones, pueden ir acompañadas de violencia física: patadas, golpes.
 Los más “buleados” son los chicos con sobrepeso (tienen cinco veces más riesgo que alguien con peso normal), con anteojos, el judío en un colegio católico, los chicos con anormalidades físicas, los bajitos (tienen el doble de riesgo de alguien con estatura promedio) en general chicos que no tienen capacidad para poner límites a la agresión.
Según el médico argentino, Jorge Srabstein, director de la Clínica de Problemas de Salud Relacionados con el Bullying, del Hospital Nacional de NIños de Washington, el bullying puede llevar a la muerte por tres razones: suicidio, homicidio o lesiones graves por palizas o accidentes que exigen hospitalización. En la Argentina habría 240.000 adolescentes que sufren bullying y que, por ende están bajo riesgo de ausentismo escolar, lesiones graves, fuga del hogar, intento de suicidio y abuso de alcohol, drogas y cigarrillo. De esos, 22.885 sufrirían lesiones severas, 41.193 faltarían al colegio para evitar el acoso y 16.140 intentarían suicidarse por el acoso permanente.
Al parecer el 60 por ciento de los menores que acosan en el colegio cometen algún delito antes de los 24 años. Suelen perpetuar la violencia y trasladarla a otros ámbitos.
En Estados Unidos los adolescentes son responsables de aproximadamente el 20 por ciento de las violaciones y entre el 30 y el 50 por ciento de los casos de abuso sexual infantil, entre el 9 y el 14 por ciento de los progenitores han sufrido en alguna ocasión episodios de agresión física por parte de sus hijos adolescentes. La mayoría de los autores coinciden en que la franja de edad en que se describen estas conductas se encuentra entre los 10 y los 18 años, y las madres son las principales víctimas.
En España, lo padece un 25% y es más frecuente entre los niños de escolaridad primaria. Un 16% de los encuestados reconoce haber acosado a compañeros.
En el Reino Unido anualmente un mínimo de 16 niños asediados por compañeros eligen suicidarse.
La educación de los chicos por parte de padres y docentes es esencial para la prevención y la detección precoz de la violencia escolar. Se debe actuar siguiendo un plan previamente diseñado que abarque a toda la comunidad educativa, incluyendo a las familias y a otros especialistas como trabajadores sociales y psicólogos.
Fuentes Varias

Tags Blogalaxia Etiquetas Acoso Escolar bullying bulear adolescentes escolar violencia suicidio abuso infantil Jorge Srabstein violación

 

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