La fama no fue suficiente para inmunizar a Liz Taylor
Dr. Claudio Goldini, claudio@goldini.com

Casi desde su nacimiento la salud de Liz Taylor atrajo tanta atención como su estatus de actriz premiada con Oscars y su tumultuosa vida personal, regular proveedora de pasto para gacetas y columnistas chismosos.
La amplia variedad de enfermedades y trastornos emocionales podrían dar escalofríos a cualquier gerente de medicina prepaga: anomalía congénita, traumatismos con riesgos de parálisis, infecciones graves, abuso de sustancias, cáncer, enfermedades degenerativas, historia de cirugías mayores y menores las que algunos estiman entre 50 y 100.
Sin embargo perseverando a través de todas las dificultades de su salud, falleció a la edad de 79, de lejos sobreviviendo a muchos de sus contemporáneos.
Contrastando con su historia médica, murió con la afección más común de las personas ancianas: insuficiencia cardíaca. Pero como decía alguien: ¿al final no mueren todos de insuficiencia cardíaca?
Nació el 27 de febrero de 1932 en Hampstead, Londres. Más tarde, en su vida, reveló que llegó al mundo con escoliosis. Su columna probó ser una fuente de dolor y debilidad.
En 1943 durante la filmación de Lassie Come Home (La Cadena Invisible) se fracturó un pie, retornando luego de un corto respiro a finalizar su trabajo. Un año más tarde cayó de un caballo durante el rodaje de National Velvet (Fuego de Juventud) sufriendo serias lesiones en su espalda. Para su colección, Taylor se fracturó una o más vértebras en al menos cuatro ocasiones diferentes.
En 1953 requirió cirugía de urgencia para remover una pieza de metal de un ojo, otro accidente laboral esta vez en el set de Elephant Walk (Hatari)
Nuevamente requirió cirugía de urgencia en 1961, una traqueostomía, en el curso del primer episodio de los dos que sufrió de neumonía grave (el otro en el 2000)
La salud de Taylor fue nuevamente noticia en 1997 cuando fue operada de un tumor cerebral benigno. En otra ocasión requirió tratamiento para cáncer de piel.
La actriz también luchó con adicciones internándose para rehabilitación más de una vez, en uno de esos períodos se caso por séptima vez con el trabajador de la construcción Larry Fortensky de 38 años.
De acuerdo con un artículo publicado en The Telegraph de Londres, los temas de la salud de Liz también incluyeron apendicitis, enfermedad renal, quistes de ovario, osteoporosis, y dos reemplazos de cadera.
En el 2004 sus representantes anunciaron que se le diagnosticó insuficiencia cardíaca congestiva. Taylor pasó los últimos años de su vida confinada en una silla de ruedas.
Pero el interés en la salud de Liz Taylor se extendió más allá de su propia condición médica. En los mediados de los 80 fue una de las personas que propusieron abiertamente los cuidados y la investigación en el SIDA (¿recuerdan su amistad con Rock Hudson que enfermó de SIDA?)
Fue miembro fundador de amfAR, una fundación nacional líder para la investigación del SIDA en los Estados Unidos de Norteamérica.
Fuente: medpage Today (en inglés)









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