La Acidia, el Burnout de nuestros días
"En cuantas actividades comete el hombre algún exceso, surge en seguida la defensa natural de la naturaleza, si no precisamente como castigo, a lo menos como protesta de ese exceso de trabajo, y por lo común esa defensa estriba en lo contrario, en lo diametralmente opuesto a la actividad que la origina.
Apolonio de Rodas (250-200 a. de J.C.) habla de la (en griego) que padeció, y de la que padecían otros filósofos y poetas compañeros suyos. Posteriormente Cicerón habló también de este mal, y de él lo tomaron los escritores del Renacimiento.
Cada época tiene su enfermedad de moda; nosotros hemos padecido en nuestro primeros años el spleen, después la neurastenia y ahora nos ataca a unos la añoranza y a otros el agotamiento producido por el surmenage, todo es lo mismo.
En el Renacimiento la acidia, significa la indiferencia o pasividad producida por el mismo cansancio de los trabajos eruditos.
En teología moral católica se entendiá por acidia "la falta de deseo de participar de los bienes espirituales en cuanto son un don divino", y la Iglesia lo condenaba. Este mal fué endémico en los conventos, durante la Edad Media,y, según un escritor monacal,era la "tristeza a desabrimiento que resulta de un desorden mental y consiste en una aflicción moral excesiva que mata la alegría del espiritu y le concentra en sí mismo como horrorizado de la vista de un abismo de desesperación".
Cuando el Renacimiento arrebató a los conventos el privilegio exclusivo de la civilización, tomó de ellos asimismo la acidia cuya primera víctima fue Dante y la segunda Petrarca. Pero éste, que deseaba ardientemente curar de la dolencia, tuvo la ventaja de que en su tiempo no era ya un mal condenado por la Iglesia, sino que se había convertido en en un mal admitido como inherente a la naturaleza humana, y que atacaba con preferencia a los talentos más eminentes a consecuencia de su lucha entre lo real y lo aparente, de sus esfuerzos para sustituir con razonamientos filosóficos la soledad en que los ánimos pensadores deja vida material rutinaria; a consecuencia del recuerdo que han dejado en el alma sufrimientos anteriores del presentimiento de penas venideras, de la desesperación que se siente al comparar la inquietud que devora el espíritu con la apacible tranquilidad de los demás, del convencimiento interior de que los propios trabajos no corresponden a los esfuerzos que los determinan, y por último de la convicción de que la vida del hombre es un círculo vicioso, en el que lo malo va delante y lo bueno viene al final.
Esta terrible enfermedad, que lejos de ser diversa de cuantas antes hemos nombrado como propias de cada generación es la misma que ellas, es el mismo nerviosismo de nuestros días y puede llamarse también pesimismo, melancolía, desabrimiento, cansancio del mundo, aunque ninguno de estos nombres la define precisamente."
Fuente: Acidia,en Petrarca, pág.44-45, tomo I, La Historia del Renacimiento,

Acidia
Burnout en nuestros días:
El Burn Out (quemado) es una patología severa, relativamente reciente, que está relacionada con el ámbito laboral y el estilo de vida que se lleva. Es un trastorno emocional provocado por el trabajo y conlleva graves consecuencias físicas y psicológicas cuando el fenómeno se somatiza. La ansiedad o la depresión y dan origen a numerosas bajas laborales. Es frecuente en médico y personal que se desempeñan en áreas críticas.
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